Marineda

RETOMO

Inasequible al desaliento y después de una noche desapacible fruto del ataque de frugalidad que preside mi actual estado de ánimo, retomo el ordenador con la esperanza de que mis amigos me lean, cuando no tengan otra cosa mejor que hacer. Y retomo mal, porque he encadenado unos cuantos adjetivos y nombres nada más empezar a teclear en mi vetusto artilugio.
Ayer ya comencé a perpetrar un artículo o como se llame ahora, según dicten las teles, tan estultamente colonizadas por yankilandia o por la Pérfida Albion. Para mí, artículo.
Afortunadamente , desistí, porque dada la fecha, a poco que te deslices te mandan a galeras o te hacen arzobispo(de los de antes) con una multa, presumiblemente astronómica. Y como decía una amiga andaluza, no tengo el coño pafarolillos. Sic.
Hoy he escuchado, ya nadie oye, todo el mundo escucha, a un señor canario, calmo en el decir, como buen canarión ,que se preguntaba dónde está el rey Felipe. Creo que va a ver a nuestros chicos dar saltitos y tocarse los cataplines cuando suena el himno, no todos, claro.
A su egregio padre, la prensa le dedicaba continuos ditirambos, cuando no endechas de amor, parece un coracero alemán, escribía un plumilla cursi, y todo por no admitir cortesanos palaciegos y ejercer un poder solo moderador, sin inmiscuirse en asuntos menores. Sin arrastrar la toga por el lodazal, a decir del nuevo léxico metajurídico.
A mí, no podía remediarlo, me recordaba a un colega que decía refiriéndose a otro colega común: Richar,sic, es un tío cojonudo, no se mete en nada.
Lo cierto es que Juan Carlos se rodeó de otras amistades y que Sabino, el fiel Sabino, aquél Sabino que arrasaba en su juventud asturiana entre el mujerío, Sabino le decía, Así no, Señor, y que cansado de la inutilidad de sus prédicas y de intrigas palaciegas de otro tenor, un día se piró. Sabino.
Y Anasagasti, el vasco de la ensaimada, empezó a apostrofar a Juan Carlos ante el asombro del personal, al ver que los jueces no decían ni pio. Ahí empezó un servidor a mosquearse.
Pero Juan Carlos, el mismo que se cargaba a Mitrofán o contaba unos chistes cojonudos o ponía videos de Paloma San Basilio, tenía arrestos, e igual mandaba callar a Chávez, que invitaba a abandonar un acto en la Escuela Naval Militar, a una intrépida y joven periodista, que permanecía sentada mientras sonaba el himno Nacional. Si la reina de España se levanta, usted también, parece ser que le dijo.
Lo que está claro es que Juan Carlos mandaba en Zarzuela. Ahora no sé cómo están las cosas.
Así que , amigo y provecto canarión, a lo mejor tu estupor, tu cabreo, tus preguntas, podrían ser contestadas en francés : Cherchez la femme.
No meterse en nada, como hacía Richar, al final no da resultado, hay mucho lobo acechando. Si se dieran las circunstancias…decía un descamisado, comunista y miembro del gobierno en su segundo nivel. No me preguntes, querido lector, acude a las hemerotecas que yo ando acojonao con esto de la ley seca intelectual
Franco le decía a un ministro, no recuerdo el nombre, escuche usted fulano, haga como yo y no se meta en política. Y ahí estamos, a la espera de que la política se resuelva por sí misma.
Cuentan también, que Franco tenía dos pilas de carpetas en su mesa de despacho, alguien cercano a él le preguntó al ver siempre los mismos cartapacios polvorientos : ¿Y estos montones Excelencia? A lo que Franco contestó : asuntos que ha resuelto el tiempo y asuntos que resolverá el tiempo.
La pregunta es ¿habrá tiempo?
Lo dicho amigos, de aquí a galeras. No me llevéis bombones de la caja roja, ni benjamines. Hasta otra.
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3 comentarios sobre “Marineda

      1. Hola Pipe, los dos primeros artículos no los he leído pues ignoraba que habías retomado la pluma. Me avisó Víctor. Ya me he dado de alta para recibir lo que publiques, espero. Un abrazo

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