Las cuatro plumas

Hubo un señor inglés que escribió una novela de notable éxito. Se llamaba Alfred Woodley Mason y se publicó en 1902 con el título de Las Cuatro Plumas, como reza el encabezamiento de esta entrada.

Nuestro protagonista era un Oficial inglés, enamorado hasta las trancas de una señorita Ethne, con la cual se solazaba en los salones de la época.

Cuando iban a comparecer frente el Reverendo para sellar su amor ante El Altísimo, los sudaneses se pusieron farrucos y el Regimiento de nuestro Feversham, que así se llamaba el Oficial, a los toques de Embastar y Botasillas o Batallón y Llamada, se dispuso a dejar claro quiénes eran los súbditos de Su Majestad.

Nuestro héroe se debatía entre contraer nupcias o marchar con su Regimiento a Sudán. Se inclinó por lo primero, lo que le valió la enemiga de sus compañeros y jefes, que le tildaron de cobarde. 

Le enviaron tres plumas blancas, como símbolo de su felonía. Y Ethne,¡ay las mujeres! anuló su compromiso, enviándole una cuarta pluma, dicen que de avestruz, y que adornaba, uno de sus preciosos vestidos o de su sombrerito airoso y elegante.

Fervesham, para lavar su honor, jugándose el tipo, se infiltró entre los sudaneses que estaban dando pal(sic) pelo al Regimiento del repudiado Oficial.Y parece ser que sus informaciones sirvieron para cambiar el signo de aquella guerra colonial.

El Washington Post escribió “Es una novela perfecta para nuestra época de honor perdido”

Me extiendo en este largo exordio, porque me duele el alma al señalar a alguien que purga preventivamente su mal hacer en una prisión. Ustedes ya lo han oído todo o casi todo del CasoMediador, lo que me exime de mayores escarnios.

Quien ha cantado “y en el solar zaragozano mi alma el temple recibió” o aquello mas pertinente de “por ti cultivan la tierra” debe leer “Las Cuatro Plumas” y hacer su Sudan particular. El sabrá como.

Yo por mi parte también canté, muy a menudo, una jota que rezaba así “tengo un hermano en el Tercio, otro tengo en Regulares y el hermano maspequeño, preso en Alcalá de Henares”. Ya no podría cantarla, mentiría.

Con infinita tristeza, buenas noches amigos.

4 comentarios sobre “

  1. Muy certero y oportuno artículo…
    ¡¡¡Qué bochorno de general!!!
    Además de los oportunos recordatorios al himno de la Academia General Militar y el de la Guardia Civil, se le podía recordar al felón el lema de la Benemérita: “El honor es mi divisa”
    Y puesto que ya no puede salir de la trena para ir a lavar su honor -como el protagonista de la novela- se le podían enviar por e-mail pistolas virtuales para animarle a que con una real, lave su honor mancillado.
    Enhorabuena por el oportunísimo artículo.

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