Decía Spengler que el gesto externo crea la disciplina interna. Este pensamiento podría interpretarse de distintas maneras, lecturas como se dice ahora.
Si acudimos a Ocam una vez más, podemos interpretar que quien disciplina su cuerpo añade fortaleza a su espíritu.
De ahí que los soldados realicen movimientos enérgicos, marchas extenuantes, que desprecien la lluvia o los calores tórridos.
No habrán leído a Spengler pero siguen sus recomendaciones.
Cuando el rajoyismo, a Mariano le sorprendieron las cámaras diciendo “que coñazo”, al paso de las tropas por la Castellana. Tendría una retransmisión ciclista pendiente o un partido de fútbol mientras se fumaría un tremendo habano.
Es entendible. La política tiene estas cosas, besar niños, abrazar desconocidos, asistir a desfiles. Enfin, un sinvivir.
Los periodistas tenían su bálsamo de Fierabras. El desfile era una tortura que encontraba su lenitivo en “los corrillos”. Y no les temblaba el micrófono en admitirlo. A ver que puedo pescar en la recepción de Zarzuela y luego llego a la redacción postulándome para el Pulitzer.
Por fin alguien cayó en la cuenta y eliminó de un plumazo, real? aquel cotilleo infame como contrapunto y desprecio a los hombres de uniforme. No me pidan que use el leguaje inclusivo, no lo haré.
Luego llegó “Jose Luis” y permaneció sentado al paso de la bandera de los Estados Unidos. No recuerdo bien por qué protestaba en su Black Lives Matter particular.
También hubo entrega de trofeos deportivos que causaban vergüenza ajena a poco que se tuviera una mínima capacidad de observación.
Recuerdo todavía la cara de desconcierto de Juan Carlos cuando entregó la copa de no se que a un tuercebotas que ni le miró.
Claro que,insisto, a veces la política de comunicación de Zarzuela parece diseñada por un republicano.
Como se puede explicar si no,que una reina de España baje a los vestuarios de unos tíos “in puribus” a felicitarles por un éxito futbolístico por importante que este pudiera ser.
Lo digo con pena por la admiración que tuve y tengo por doña Sofía.
Los estrategas sociales del Ministerio de Defensa, deben contemplar la idea de espaciar los actos públicos. Todos los españoles saben, y así lo demuestran las encuestas, que nuestros soldados ocupan un lugar principal.
Pero cuidado con la rutina, así evitaremos actitudes displicentes y posturas de gente que por lo visto ni ha leído a Spengler y que escucha el himno de España de tal forma que parece que va a desenfundar el Colt. Es decir, con las piernas abiertas.
No es “la mili”, es la educación.
Adminístrense a la baja los actos, revísese el criterio de invitación y póngase en valor el significado de los símbolos.
Habrá quien diga “me cisco en los símbolos”, lo mismo dijo un personaje argelino de Lartegy y su jefe de partida mirándole a los ojos y apretando el subfusil le contestó “tú te ciscas en demasiadas cosas”.
Cuando la bandera cambia de posición, es costumbre, levantarse a su paso en señal de respeto. La tribuna real respondió como un solo hombre. Y digo lo que digo.
Una lástima.
La cabo de la PAPEA además de excelente paracaidista, es guapa. A la facción roja del feminismo le va a dar un tabardillo.
Felipe García Casal XXlX Promoción AGM
Doña Sofía es otra cosa.
El ejército era otra cosa.
La tropa era otra cosa.
Muchas más cosas eran otras cosas.
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Gracias por tu comentario Rosa
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Amigo Felipe:
Este pardillin está en casi todo de acuerdo.. ¿Me lees acaso el pensamiento?
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Son muchos años Pardillin….
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Agudas observaciones las de hoy…
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Gracias Mola. Abrazo.
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La política de comunicación de la Zarzuela parece diseñada por un republicano…
A S.M. tal vez sería conveniente recordarle la fábula del perro y el cocodrilo con su moraleja final:
¡Oh que docto perro viejo!
Yo venero su sentir
En eso de no seguir
DEL ENEMIGO EL CONSEJO
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Gracias Lorenzo. Parece ser que es cosa común escuchar a cortesanos/as enredadores/as.
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