He leído en alguna a parte que Ana Pastor de Ferreras se culpa de no haber acertado como moderadora en el debate Sánchez, Feijoo.
Yo creo que acertó plenamente porque iba a lo que iba. No cabe en una periodista, mayor desafuero , que permitir la interrupción constante por parte de un contendiente cuando el otro está en el uso de la palabra.
Pastor es ya talludita, tiene muchos inviernos de micrófono y es, al parecer, la cabeza visible de una agencia de verificación de noticias.
Le preocupa pues la verdad ,en su versión informativa y suministra al gran público un report pretendidamente elaborado y expurgado, que el lector, el escuchante, el televidente, debe tener como oráculo de la verdad y pureza informativas.
Usted estará pensando, y por qué este señor vuelve , como la burra al trigo, con un asunto tan manido. Y tiene razón, pero no toda.
Cuando la cadena del debate hizo la entradilla, una voz en off informaba de los cientos de miles, no recuerdo cuantos, de indecisos que verían el debate y que este orientaría sin duda el voto. La importancia del asunto no era un tema menor según los convocantes al match político.
Bien es verdad que los sociólogos y empresas demoscópicas aseguran que el voto está decidido con antelación y que los debates carecen de mayor trascendencia.
Tenemos un problema con los medios, por eso vuelvo a destiempo con este asunto.
Se celebrarán las elecciones, habrá pactos, barullo, ruido, exabruptos y declaraciones de amor eterno y al final echaremos mano de nuestros mayores que dejaron escrito “parturiunt montes, nascetur mus”.
Claro que Europa cambia de forma acelerada y los viejos paradigmas nacidos después de la Segunda Guerra Mundial parecen tambalearse. La gente vuelve a hablar sin complejo, De Dios, Patria y familia ante el estupor de quienes han sostenido una visión, un relativismo moral y un pin policromatico y pedagógico, de cuál ha de ser el arquetipo de la futura convivencia universal.
Quienes han diseñado la estrategia y el por qué de sus bondades, son un arcano y no conocemos ni su identidad ni el por qué de su visión cosmogónica. Podemos hacernos una idea, eso sí.
De cualquier forma el clinch entre ambos políticos entraba dentro de lo admitido, de lo “políticamente correcto”.
Pastor, y volvemos a Pastor, no se equivocó. Fue a lo que fue a sabiendas de que media España la iba a poner como chupa de domine.
A escurrir, en boca de un castizo.
El potentisimo medio informativo sabía quién era Pastor y si no lo sabía tienen un problema.
La derecha debe tomarse en serio la política informativa, es decir, debe invertir en medios de comunicación que aunque y afortunadamente, están perdiendo la influencia que tuvieron, todavía son capaces de orientar el voto y decir a los españoles como debemos pensar y estudiar nuestra historia.
Zapatero, nuestro ínclito José Luis, le conto sotto voce a Gabilondo que “había que crear tensión” y se lo contó porque sabía que estaba sincerándose con uno de los suyos.
En el debate, Sanchez fue un ejemplo de pulsión, de tensión interna, de frustración política al sentirse criticado a micrófono abierto y en un cara a cara con un señor tranquilo de Os Peares , enigmático y a veces zumbón, como buen gallego.
Una chica de otro medio, experta en lenguaje corporal, dijo ufana y doctoral que Sanchez denotaba una mayor soltura ante las cámaras.
Las cuatro mayorías absolutas de Feijoo, han debido de transcurrir entre neboas y neboeiras y no sabe el pobriño lo que es un plató de televisión. Aquí hay expertos en “to”. También en lenguaje corporal.
Parece ser que la empresa de Pastor trabaja en “fact checking”, cómo decíamos. Yo sugiero que se cree una empresa, o varias de “fact checking” para controlar a quienes hacen “fact checking”. Es decir, lo que antes se llamaba “ controlar al controlador”.
Este post me ha quedado un poco antiguo, pero mi obsesión , mi pulsión freudiana y “jungiana”, me llevan siempre a lo mismo.
La no intervención de los políticos ( que ya nadie se cree) en los medios informativos no debe interpretarse como inacción de los particulares.
Ustedes darán ruedas de prensa, montarán carpas informativas o lanzarán, como antaño, octavillas a ciclostil en el metro, que como no inviertan en televisión, olvídense.
Claro que como dicen los americanos y yo no me canso de repetir “nada más cobarde que un millón de dólares”.
Felipe García Casal XXIX Promoción AGM
Con los pies lleno de arena y gorro de paja por el sol…te leo y me gustó.
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Gracias Pardillo
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Certero como siempre.
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Gracias Mola. Abrazo.
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