Como le explico yo al marido de Maruja….

Argentina siempre me atrajo, atracción que empezó cuando oia tangos y me hacía un pequeño diccionario de lunfardo con palabras en blanco y un largo párrafo, que ni los más eruditos sabían explicarme.

Me refiero a la parte final de La Cumparsita y Puente Alsina.

Me encantaban sus modismos, el suave decir, su extensos razonamientos filosóficos para explicar un pase al hueco. Menotti era para mi la quintaesencia de la sabiduría, pitillo humeante , largas melenas alopécicas y un coro de aficionados escuchándole como a Jesús en la entrada del templo.

Luego llegó don Alfredo y el mundo se paró, siendo como era en lo verbal, la antítesis del argentino arquetípico. Una frase suya brevísima y su mirada entre burlona y desconfiada eran todo un compendio de conceptismo en el que como una ucronia, se hubiera inspirado Gracian.

Los padres, que duda cabe, como diría Arsenio, influyen en los hijos hasta el final de sus días, aunque a veces no queramos admitirlo, y en mi casa escuché recurrentemente, que Argentina nos había “quitado el hambre” a los españoles durante la guerra civil y después.

Así pues y hasta ahora, ya en edad provecta, sentí una gran admiración por los argentinos. Admiración que ha ido menguando por la cochina política y por personajes que menosprecian a mi país sin siquiera conocer su historia y carentes de lecturas en general al decir de Pérez Reverte, a quien pronto dedicaré un post, porque sus vacilaciones me tienen sumido en una atonía más que notable. Como yo no soy Umbral, no corro peligro, creo, que me llame gilipollas y aun así estoy dispuesto a encajar el españolísimo epiteto.

Bergoglio, como Reverte, me tiene desconcertado por decirlo finamente para no herir susceptibilidades de amigos y familiares que profesan la “fe del carbonero”. No quiero decir que quien esto escribe sea un erudito en Dios, ni licenciado en Angeologia por la Sorbona. Simplemente, creo y rezo. No doy para más.

Bergoglio fue maleducado con mi país, atendió, y siento repetirme, groseramente al alcalde de Madrid diciéndole zorrunamente al cardenal de servicio, que Almeida era el sucesor de “nuestra querida Manuela Carmena”.

No puedo decir que sean pecadillos de juventud, Bergoglio es ya un jesuita leído y escribido (sic) con más conchas que un galápago.

Ahora anda a la greña con Milei que le llama zurdo y peronista. Y Bergoglio orienta, como es de suponer, el voto, a los predios de la izquierda.

Con respecto a su proyecto, supongo que sinodal, de la supresión del celibato, yo le veo cojo de dos patas. Por una parte creo que si colige, que abriendo el camino al tálamo conyugal se van a acabar los desvaríos eclesiásticos, creo que se equivoca, y el debería saberlo por su experiencia en el confesonario. Dirá usted, hombre pero mitigarán aberraciones y quizá tenga parte de razón pero no toda.

Cuantos casados auxilio el ínclito Tito Berni, y perdón por lo pacato del ejemplo.

Otra pata es que me daría cierto pudor contarle en secreto de confesión al marido de Maruja, que tengo amores con su amiga Chari o con la propia Maruja. Un papelon.

Y una ideica final , por qué no abre a las mujeres el sacerdocio? Claro que como les vamos contar entre susurros de confesión, cuantas veces , con quien y como. Una grosería.

Enfin el tiempo dirá,? pero yo sigo con mi D. Nicolás de siempre, que si lee este post me va a imponer una penitencia que no podré cumplir por aquello de la finitud de la vida.

Atiendo una llamada y luego pongo La Cumparsita a ver si traduzco lo de Puente Alsina, luego, un riojita a la salud celestial de Juan Pablo, curiosamente también tiroteado. Por qué digo curiosamente? Porque siempre tirotean a los buenos.

Feliz domingo. Abrazos.

Felipe García Casal Coronel de Infantería ( R )

4 comentarios sobre “Como le explico yo al marido de Maruja….

  1. Hola Pipe:
    De Reverte no te comento. Me cae bien, pero de Bergoglio…
    A mi también me tiene “escamao”…No leas “encamao” so pisha, ¡¡¡Hombreeee!!! Se puede dudar de que exista infierno, luciferes y cielos para los buenos…pero de otras existencias, distorsionar malos y buenos y otras cosillas que no me cuadran.

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