En mi último artículo hablaba de las “joyas” encontradas revolviendo viejos papeles.
En polvorientos archivadores dormían el sueño de los olvidados, autores de renombre, que si ahora preguntáramos a las jóvenes y no tan jóvenes generaciones obtendríamos un gesto de ignorancia o indiferencia.
Para muchos jóvenes, la historia, la literatura y la música empezaron con ellos. Lo demás es pura quincalla desechable.
La juventud es fácilmente maleable si la trampa se sabe hacer con cierta habilidad.
Bien es verdad que en lo tocante a los periódicos alguien con agudeza escribió: lo escrito aquí con tanta magnificencia, con tantas ínfulas, servirá mañana para envolver el pescado.
Como todas las frases ingeniosas y refranes encierran un oximoron o una limitación que las hace inexactas en cierta manera.
Porque lo leído, lo visto, lo escuchado penetran en nuestra psique, a veces disruptivamente, otras silenciosas y malignas.
El judío Lukacs y el italiano Antonio Gramsci, al comprobar que el llamamiento a la clase obrera, para evitar la lucha entre hermanos de distintos países había fracasado y que había primado el sentimiento nacional sobre el de clase, llegaron a la conclusión de que antes del triunfo del marxismo era preciso neutralizar los paradigmas del capitalismo.
Y así nació lo políticamente correcto. Relativamente administrado, a veces de modo disruptivo como decíamos, otras enmascarado.
La casuística es enorme. Desde el significado y abolición de palabras que fueron de uso común y misteriosamente desaparecidas: país por patria; el “don” como vestigio medieval a abolir hasta un sinfín e ininterrumpida acción de electrodos fílmicos donde los buenos son los mismos y los malos los de siempre.
Con buenos directores, desgraciadamente y activados los “electrodos” con una masa ingente y constante de dinero. Público, naturalmente.
La televisión es feudo más o menos encubierto de lo mismo. Da igual la empresa y la cadena. El que no es de los míos es fascista.
Y ahí están las teleseries, las películas escogidas en el momento oportuno ( ayer una magnífica película pero que es una diatriba contra las monjas irlandesas ); la pléyade de presentadoras jovencitas y monas que con gestos de disgusto o de aprobación arriman el ascua a su sardina política; la edición ( manipulación por interés) de declaraciones a vuela micrófono en la calle; la repetición hasta la náusea de los casos ( reprobables ) de abusos sexuales, solo de la iglesia católica y un larguísimo etcétera.
La ocultación de la impagable labor de nuestras tropas en misiones internacionales que coadyuvan a la paz mundial.
Resaltando lo nimio, lo superfluo de manera acerba, calificando de escándalo, el de un militar ( ahí cabe todo, desde el Jemad, hasta un joven soldado) en una discoteca. Y si cuela, cuela.
Por eso y por mucho más , muchos redactores, muchos colaboradores, muchos activistas del papel, no van a tener sitio en ningún archivador. Ni a envolver el pescado.
Mientras tanto callan por estulta ignorancia o por miedo, sobre las grandes incógnitas de la historia reciente de España. Atentados de dudosa autoría; latrocinios de familias notables de Cataluña; el autor intelectual del 23F y su consentidor; el cambio político respecto al Sáhara; la prostitucion de niñas tuteladas. No pararíamos.
Ante este tsunami intelectual y subrepticio de la izquierda, ¿ qué ha hecho la derecha? Nada, huir de Franco y del antiguo régimen como gato escaldado y abandonar la batalla dejando a la izquierda campar a sus anchas por redacciones, televisiones, salas de cine, editoriales de libros de texto, grandes masmedia como fueron el grupo Z, el grupo 16, el grupo PRISA, etc .
Por no hablar del vivero izquierdista de la Facultad de Ciencias de la Información en donde se titulan jovenes que en su mayor parte están convencidos de que para mejorar el mundo hay que ser un guerrero con ordenador o micrófono. De la izquierda, claro.
La derecha ha sido un páramo cultural que por pereza, complejo o miedo no ha dado la batalla.
Si las generaciones cambian cada 25 años, podemos asegurar sin miedo a equivocarnos que dos generaciones de españoles han sido adoctrinados siguiendo los postulados más o menos explícitos de la Escuela de Frankfurt y dos de sus relevantes epigonos que antes citábamos.
No olvidamos el constante ataque al principio de autoridad: ahora, maestros, padres, policías etc., se quejan. ¿ Qué esperabais?
Aquellas sobremesas insoportables y continuas de jóvenes negros ( perdón) burlándose y retando a los profesores, hicieron su trabajo. Había que desmontar el paradigma capitalista para llegar al marxismo. Y ahí estamos.
Ricardo de la Cierva se quejó en un amargo artículo, que hasta el suplemento cultural del ABC de Luca de Tena , había caído en manos de la izquierda.
Qué diría ahora el viejo y valiente historiador….
Termino aportando un resumen muy interesante que ha hecho un estudioso de la guerra civil sobre los intelectuales y la República.
El colmo de la osadía es que en las RRSS hasta gente joven que da patadas al diccionario, nos dicen a los demás que leamos. Hasta ahí ha llegado el adoctrinamiento de esos tahúres de la manipulación.
Paso a transcribir la reflexión citada que es un elemento muy útil para debatir en controversias varias.

Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R )
Tiempos duros y difíciles. totalmente manipulables Marineda.
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Gracias Mola. Abrazo.
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