Siete hombres sin piedad y el librero valiente

Pepe Lomas es un librero manchego de 81 años. Oyó ruidos en su casa de madrugada, cogió su escopeta y se fue a por el intruso, un hondureño de mediana edad con mas expedientes que José María “el Tempranillo”. Lo mató.

He visto al fiscal, en el corte de un vídeo, interrogar al entonces presunto homicida orientando su contestación de tal manera que pareciera que Pepe Lomas, defendía su casa y no su persona. Es decir, ladrillos sobre vida humana.

José Manuel Lomas, hombre de lecturas y mente lúcida, cayó en la cuenta de la trampa oratoria del fiscal y contestó que con su casa iba también su vida.

Lo han condenado a cárcel y a pena pecuniaria, ante el asombro de legos, entre los que me incluyo.

Seguro que hay razones técnicas y el hecho está contemplado en algún artículo del Código Penal.

Es decir, que han condenado a un hombre pacífico, sin episodios violentos y que defendió su casa y posiblemente su vida, por un tecnicismo legal que los legisladores consideraron en su momento que debía primar sobre la legítima defensa.

Aquellos legisladores posiblemente nunca sintieron el miedo de la noche, la acechanza de la muerte o de la violencia física y sexual. El terror de que la familia sea humillada, robada, ultrajada.

La gran incógnita es la precipitación de unos hechos que inicialmente son concebidos como robos y que declinan en hechos vandálicos que no es preciso explicitar.

Ante la intrusión en una madrugada cualquiera, ¿cómo debemos reaccionar? ¿Debemos dialogar con el intruso, tratar de convencerlo de que su conducta merece el reproche penal? ¿Comprender sus razones como consecuencia de su origen en una “familia desestructurada?.

¿Como puede adecuar un librero de 81 años, de madrugada una respuesta proporcionada a una intrusión? ¿Debe esperar a que le roben?;si trata de impedirlo debe llamar a la fuerza pública, impetrar que no le golpeen?

Deseo que los buenos sentimientos de políticos y juristas hagan posible el indulto y que hasta que este llegue, le alivien los rigores de la cárcel. Con otros de gatillo fácil así lo han hecho.

Si uno de los objetivos del Código Penal es la advertencia, la disuasión de los posibles delincuentes, en este caso no lo ha conseguido.

Un eslogan de un partido político rezaba: “Somos el partido de la gente”. Pues “la gente”está sumida en el estupor, la indignación y no me extrañaría que empezara a adelantarse a los acontecimientos y a emplear métodos persuasivos por su cuenta.

Creo, sin mucha certeza, que el jurado popular ha dictaminado culpabilidad en una proporción de 7 a 2.

Chapò por esos dos jurados que son la encarnación de aquel arquitecto americano, interpretado magistralmente por Henry Fonda, que consiguió introducir la duda en sus compañeros, que finalmente consideraron al reo “no culpable”, librándole así de la pena de muerte. Era inocente.

Desgraciadamente y aunque los hechos son diferentes, se trata de una magnífica película: “Doce hombres sin piedad”. Aquí han sido 7 si las cifras no me fallan.

El fiscal manchego haciendo mella en la “ejcopeta”, se ha salido con la suya.

Estamos en tiempos de benevolencias varias, indultos y amnistías. Ojalá le toque a José Manuel Lomas, el buen librero que tuvo una mala noche en una mala posada. Como Santa Teresa, definía la vida.

Y que le echò cojones.

Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R ) felipegarciacasal@gmail.com

6 comentarios sobre “Siete hombres sin piedad y el librero valiente

  1. Dicen que en un caso similar, si te defiendes utilizando un arma, se te puede “caer el pelo”

    Puede, pero vuelve a crecer.

    Al que pon evitarlo, lo matan, no le vuelve a crecer nunca más….

    Yo siempre lo he tenido muy claro.

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