“España sin pulso”

Entrecomillo el título porque voy a hacer referencia a un artículo de D. Francisco Silvela, que lo fue todo en el mundo de la política en las postrimerías del siglo XIX.

Al día siguiente de la comunicación oficial de la pérdida de Cuba, publicó un artículo con el título al que hago referencia.

Silvela fue un político liberal conservador en los aledaños de Cánovas y Maura. Con los rifirrafes habituales entre políticos pero con una idea semejante de España.

Algo similar a lo que trataron de conseguir los regeneracionistas del 98, Unamuno, Azorin, Machado (Antonio), Ramiro de Maeztu y Pio Baroja .

Unamuno le hizo a Millán Astray la famosa admonición que logró fortuna propagandística “venceréis pero no convenceréis”

Unamuno murió en su cama pero a Ramiro de Maeztu lo fusiló ese ente amebico y poco concreto llamado Frente Popular.

Así que, misma generación literaria e intereses, pero distinto final.

Venía a decir Silvela en su artículo que a los españoles les importaba más bien poco la política y lo que los “desagradecidos” cubanos habían perpetrado.

Y los toros, las horchaterías y las timbas seguían con total normalidad.

La España de hoy no ha perdido casi nada por la fuerza de las armas; el territorio sahariano fue entregado pese al sacrificio de las fuerzas españolas que lo defendían con uñas y dientes.

Franco agonizaba, el hermano americano había dictado sentencia y Juan Carlos estaba en el busilis del asunto, como, al decir de historiadores y el sentido común de muchos, habría de estar en ocasiones posteriores.

Ahora miramos con preocupación a nuestras queridas islas, islotes y Ceuta y Melilla.

Pero dada la atonía del pueblo español, de producirse una exacción intolerable, no sé cómo reaccionaría.

En lo moral, en la exaltación del esfuerzo, del respeto, de todas aquellas cualidades que deberían conformar el ser español, queda más bien poco.

Si acaso, voluntarios jaleados por la televisión con ditirambos sonrojantes, mientras la gente, alguna gente, protesta airada porque los soldados no limpian los garajes.

¿Sabe la opinión pública donde duermen los soldados? ¿ Si comen lo necesario? ¿Cuantas horas trabajan?

Les importa un rábano.

A Margarita y su ayuda de cámara les han apostrofado y Margarita encolerizada ha respondido como jamás hubiéramos imaginado.

“Ministra, coja una pala” Pero no la cogió ni para la foto.

Esto que cuento es ya sabido y detrae en cierta medida, el tono pretendidamente histórico del comienzo.

Vuelvo al mismo.

La atonía de España ya es notoria y criticada en muchas cancillerías, pero como Bruselas es un gran zoco, tampoco les afecta mucho.

Cualquier situación indeseable es susceptible de empeorar, porque las urnas a veces son contumaces y la aritmética prima sobre el bien común.

D’Hondt o aquellos constituyentes pretenciosos nos hicieron una faena que superaría la de Cagancho en Almagro.

Según cuenta Silvela en el artículo que les recomiendo, un refrán medieval advertía: “las enfermedades entran por fanegas y salen por adarmes”

Pues eso, a ver cómo hacemos.

No veo yo a Feijóo, por la labor si las urnas le fueran propicias.

Cambiar poco para que nada cambie.

Habrá que ofrecerle una pala, como a Margarita.

Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R) XXIX Promoción de la Academia General Militar.

felipegarciacasal@gmail.com

2 comentarios sobre ““España sin pulso”

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