Asisto a una conferencia sobre “A Coruña e a Masonería” (sic). La conferencia tiene lugar en el Círculo de Artesanos, antes Circo, templo y ágora del republicanismo coruñés.
La conferencia tiene el éxito asegurado porque el ponente es Francisco Vázquez, alcalde que fue de La Coruña y embajador de España durante cinco años ante la Santa Sede.
Flanqueado en el estrado por el presidente del Círculo y por el bibliotecario del mismo, que si no entendí mal, masón.
Vazquez, simpático, con ganas de agradar y advirtiendo en sus primeras palabras que su intención era hablar de La Coruña. Su pasión.
Un torrente de datos, apenas unas miradas a un papel y un recital onomástico de masones ilustres coruñeses, culminado con la mención a Casares Quiroga, aquel personaje que hacía de la exquisitez un modo de vida y que luchaba como podía con su maltrecha salud.
Vázquez embelesaba y la atención de los asistentes para sí la hubieran querido aquellos viejos próceres que asistían al Ateneo de Madrid a contar sus cosas.
“En Madrid a las ocho de la tarde o das una conferencia o te la dan”
Terminó su alocución con una súplica, “por favor, que no haya controversia”. Súplica inútil porque el presidente de mesa y de la Sociedad, preguntó si había preguntas y una señorita, ataviada al efecto, ofrecía un micrófono a quien quisiera intervenir.
Solicité hablar y hubo un silencio no sé si hostil o resignado. Vázquez había conferenciado, y lo demás era superfluo e inoportuno por la hora.
Como el tema de la masonería siempre me ha interesado y leí lo indecible al respecto, formulé, creo recordar, tres preguntas: la primera, al señor bibliotecario que en su cortísima intervención como telonero de Francisco Vázquez, dijo que solo las sociedades incultas rechazaban a la masonería.
Argüí que la Iglesia católica podría adolecer de infinidad de defectos pero no del de la incultura. Y que en los Códigos de Derecho Canónico, de 1917 y 1983 se señalaba con pena de excomunión a los católicos que abrazaran a la Fraternidad, si bien el de 1983, había atenuado la explicitud del canon.
Como hubo discusión al respecto, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, dejó claro que la admonición seguía vigente.
Mi intención era saber, en este caso a través de un erudito como Vazquez, a quien el bibliotecario acudió en ayuda.
Vázquez aludió a Garibaldi, pero finalmente su prurito intectual le llevó a decir que la situación se había decantado finalmente por la no excomunión pero sí por la prohibición de comulgar.
O sea, excomulgados pero solo un poquito.
Sigo sin saber.
Pregunté al embajador sobre la afirmación de Pablo VI de que el “humo del infierno había penetrado en el Vaticano”, y si ese humo procedía de las ascuas del marxismo o de la masonería.
Se fue a la logia Propaganda Due italiana y la muerte de Roberto Calvi.
Con mi pregunta conseguí crear inquietud en aquellas personas que estaban dispuestas a admitir lo que allí se dijera, como las famosas “verdades del barquero” Y sobre todo, aplaudir a Paco y dejarse ver.
Pregunté si el CFR, Bilderberg, Tavistock, B’nai Brit etc , que son quienes al parecer elaboran el pensamiento único, tenían un sustrato común y que este pudiera ser la masonería internacional.
No hubo respuesta.
Finalmente expuse mi experiencia de hace unos años, cuando en ese mismo foro, pregunté al ponente, también masón, si la masonería sentía el concepto de patria y nación. “Nosotros somos de donde nos dejan vivir” me respondió.
Termina la conferencia, siento miradas de curiosidad, otras hostiles y alguna felicitación calurosa y sincera.
Se acerca un señor enjuto y nervioso, quizá coetáneo mío, y dice que él es grado33, marino mercante de profesión y cuando navegaba y veía la bandera de España, se sentía orgulloso.
Me congratulé por y con el, como es natural.
También me preguntó de pasada por el nombre de su hermano de fraternidad y apátrida. Ahí sì que no. Ni lo sabía ni se lo hubiera proporcionado.
Y esta es la pequeña historia de una conferencia más.
Me despedí de Francisco Vázquez, que tuvo la deferencia de prologar mi segundo libro y noté cierta frialdad.
Hay tantas especulaciones…
Felipe García Casal . Coronel de Infantería (R) XXIX Promoción de la Academia General Militar.
Veo que te gusta meterte en ciertos berenjenales. Bien. Abrazos
Desde el iPad
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Gracias lmolih. Abrazo.
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Abrazo lmolih. Ni de viejo maduro 😂😂😂
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