Celia Gámez vs Celia Villalobos

Recuerdo algunas cosas de Celia Gámez, por ejemplo en mi casa paterna junto a música seria, había como contrapunto lo que antaño se llamaba música ligera.

Formando parte de esa colección estaba un disco de 45rpm, cuyo sobre protector venía ilustrado con una manola madrileña anunciando periódicos o nardos. No recuerdo bien.

Oía con frecuencia aquel disco que me transportaba a Madrid al que admiraba sin haberlo conocido.

De Celia Gámez se decían por aquellos entonces maldades relacionadas con su sexualidad, cuyo basamento, era el elenco de coristas que la acompañaban, todas ellas guapísimas.

Nunca conseguí entender aquel argumento.

Más tarde Celia se casó en Los Jerónimos entrando del brazo de su padrino, ya tuerto y manco, Millán Astray.

El valeroso fundador de La Legión, encargó a Pedro Chicote, una bebida nutritiva, barata y con la dosis justa de alcohol.

Así nació la popular “leche de pantera” legionaria.

Lo de pantera venía inspirado por las facciones felinas de Celia Gámez, amiga de Millán Astray y Chicote. Alguna vez lo he contado.

En 1941, creo recordar, Celia Gámez estrenó una canción que haría fortuna pero que el tiempo y la necesidad de restañar heridas, arrumbaron en el baúl del olvido y que ahora, por mor de una forma sectaria de contar la historia, vuelve a sonar.

La primera estrofa decía:

Era en aquel Madrid de hace dos años

Donde mandaban Prieto y don Lenín

Era en aquel Madrid de la cochambre

De Largo Caballero y don Negrín

Estas historias de guardarropía de Cornejo, que yo aireo de vez en cuando, sé que molestan por avivar un fuego ya consumido, pero que alguien o algunos tratan de rescatar con espurias intenciones.

El posicionamiento de Celia Gámez no ofrece duda.

Hay que agradecerle que su voz un tanto ajada por el tiempo, nos recuerde a un tal Lenin, ocultado arteramente por la ingeniería social al servicio del “pueblo” y del “progreso”

La historia es bien conocida y se trata de dar con el volumen adecuado, quien tenga curiosidad.

La otra Celia, Villalobos, sufrió mucho con Franco. Posicionamiento antitético de Gámez.

Teniendo en cuenta que cuando Franco murió, Villalobos tenía 26 años debió padecer un sufrimiento concentrado e insufrible.

17 años o 18 al entrar en la Universidad y 5 de carrera, dejan 3 de mazmorras y padecimientos.

Pero sería, digo yo, en régimen abierto, porque opositó y entró, oh tempora, oh mores, en el Sindicato Vertical franquista, si mis datos no fallan, en cuyo caso estaría dispuesto a pedir las oportunas disculpas.

Villalobos siempre me pareció una mujer desahogada, tratando de luchar contra el estereotipo de política rancia de derechas.

Me recuerda a Marisú, que ahora se nos va a Andalucía. Pero en el bando de los “descamisados”

En el último artículo o en el anterior, dije que se estaba construyendo sobre arena desde hace tiempo, y cuando leo declaraciones de Villalobos, llamando hijo de puta a Franco o recordando la alegría que le producía verle sufrir cuando se moría, me reafirmo en lo dicho.

Hasta el viejo comunista Losantos ha pedido cordura y respeto para quienes vivieron otras épocas y lidiaron con una España, que no es la que narran los vates de la izquierda, con las faltriqueras llenas por la subvención pública.

Que el sufrimiento de Villalobos lo hubiera glosado Marcelino Camacho, condenado a 9 años de cárcel, sería entendible, pero alguien que desarrolló su primera singladura profesional en el Sindicato Vertical, de ser esto cierto, es un desahogo de una mujer desahogada y que no acaba de entender, que el silencio como el de Marcelino Camacho, es más prudente y edificante que el insulto a un muerto, que ya no se puede defender.

Dice también Villalobos que Leticia ha humanizado a un Borbon.

Hombre, digo yo que el padre de Felipe VI , podría tener carencias, pero que, visto lo visto, derrochaba humanidad a raudales. Y también era Borbòn y sin Leticia.

Alguien escribió lo que a continuación transcribo:

“A moro muerto, gran lanzada. Rey fiero ayer para ti, mis leyendas di a respetar, y hoy que la muerte está en mi, hasta tú vienes a hollar, el polvo de lo que fui”

O más castizo “ A toro pasado, todos somos Manolete”

Felipe García Casal. Militar y escritor.

2 comentarios sobre “Celia Gámez vs Celia Villalobos

  1. No tengas escrúpulos Felipe por hacerte eco de una vieja copla que glosaba el triunfo de los “azules”
    Han empezado los “rojos” desenterrando un hacha de guerra que los vencedores, buscando la concordia, habían sepultado.

    Durante la Transición la izquierda hizo suyo el vil aforismo: “Lame la mano que no puedas morder”

    Ahora llenos de odio y rencor muerden la mano que de forma tan generosa como imprudente se les tendió.

    En lo que se acredita com traición y estulticia.

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