Quequé es un señor que larga en la Cadena SER, en Hora Veinticinco, y cuyo nombre, mas allá del apelativo cariñoso y periodístico es Héctor de Miguel.
A Héctor lo han empapelado por una nimiedad, a instancias de Abogados Cristianos.
Porque dado el momento, la coyuntura, como antaño decían los analistas políticos, instar a que se vuele la Cruz de los Caídos, es una fruslería. Y con gente dentro.
Total, todos fachas.
Dice también Quequé, que con las piedrecitas de la Cruz habría que hostigar a algún cura abusador de niños.
No señala Quequé a ninguno en particular, tira por elevación y así hace causa general, que es de lo que se trata.
No sé si este dinamitero es siquiera periodista o un opinador de los que abundan frente a micrófonos o cámaras. Tampoco importa demasiado.
Hemos visto de todo y por su orden.
Quequé viene a decir que rezar delante de un abortorio justifica la voladura de la Cruz y de la Almudena.
Si mis datos no fallan, la justicia ha exonerado de culpa a quienes,como arma letal e intimidatoria, utilizan las cuentas de un rosario.
Abogados Cristianos a lo suyo, ¿y monseñor Argüello? También a lo suyo.
No creo que este asunto tenga mayor recorrido, vivimos en una era woke, en la que casi todo deseo tiene asiento. El relativismo moral que con tanto acierto denunció Ratzinger.
Elisa Mouliaá cambiando de asunto, acudió a juicio, ataviada de austero vestido largo, de tal suerte que parecía una abnegada esposa amish, a falta del coqueto gorrito blanco.
Duro su señoría, preguntón y hasta cierto punto sicaliptico, como aquellos curas de antes, algunos, que más que iluminar al pecador arrepentido con la luz de la misericordia, le aplicaban el tercer grado en busca de detalles irrelevantes y morbosos.
Por otra parte comprendo a su señoría, que debe tener certeza sobre hechos que pueden dar con el arrojado comunista en prisión.
Su derivada política fluctúa entre un feminismo radical silente ( “hermana yo si te creo”) y no perjudicar a Errejon , camarada coyuntural, de las siempre ofendidas feministas de pancarta.
Rubiales debe de estar sumido en una atonía estratosférica.
A su señoría le han llamado a capítulo. Los ropones andan revueltos porque se saben bajo la lupa de los medios y porque no son del todo corporativistas, a Dios gracias.
Felipe García Casal. Militar y escritor.