A mi tampoco, y a un señor que escribía aquí en mi tierra, tampoco.
Tenía una columna que se llamaba “Momento Militar” que parecía una pulsión psicológica que bien podría titularse “Obsesión militar”.
Un día diseñaba la estrategia OTAN, otro regañaba al Capitán General y otro bramaba contra los carros de combate ( en adelante , tanques)
La gente, que es muy mala, le pasó una información apócrifa según la cual, toda una guarnición se había rebelado porque la comida era intragable.
Como el periódico era de gran tirada, la propaganda insidiosa logró su objetivo.
Dicen que aquel sujeto se vengaba por no haber podido ingresar en la Academia General Militar. Ni idea.
Ahora se le ve por las librerías de viejo con su protuberancia dorsal y formando parte del decorado.
Y los tanques siguen.
Los tanques son incómodos, ruidosos y un tanto paquidérmicos, aunque cada vez más veloces, protegidos y sofisticados en cuanto a detección y armamento.
Como decía, a mi no me gustan demasiado.
Y a Inda tampoco, pero creo que lo de Inda es una reducción, una simplificación, una metonimia al revés.
Dice Inda que el gobierno no debe invertir en tanques porque nadie nos va a atacar.
Como aquel señor del que hablaba, que asesoraba a la OTAN a distancia y apostrofaba a los militares españoles porque las fuerzas estaban mal desplegadas.
Bien es cierto que conozco a otro señor, alta magistratura judicial, pero que muy alta, que por más que le expliqué que en la nomenclatura de las unidades prima la historia sobre la ubicación, le parece una excentricidad.
Nunca entendió que el Regimiento “Zamora 8” se ubicara en Orense. Me remití al Tercio Viejo de Zamora, a Bobadilla, a Empel. Nada, no hubo manera.
De manera que estas cuestiones para algunos son inexplicables y extravagantes.
Creo que Inda, y vuelvo a Inda, debe promover desde su periódico digital, un referéndum sobre la viabilidad económica y social de los tanques. Item más, promover también la necesidad o no de mantener unas Fuerzas Armadas o desarmarnos definitivamente, como Costa Rica o Andorra.
Todo se puede hablar.
Tendría el apoyo de Sánchez que entre sus anhelos preelectorales figuraba la disolución de las Fuerzas Armadas.
Para bien ser, Inda debería, si es que no tiene ya, montar una redacción en Ceuta y Melilla y muchos más redactores en nuestras queridas islas Canarias.
Para pulsar opiniones, digo.
Creo que sì desaparece el instrumento de defensa, se elimina la amenaza, al igual que si se elimina la clase médica, desaparece la enfermedad. O, si se elimina el clero, desaparece el diablo.
Y puestos a elucubrar, si desaparecen los políticos, reinará para siempre la paz universal.
Lo dije una vez y lo repito, no sé si el periódico de Inda está subvencionado; de ser así, los empresarios periodísticos, al igual que el susodicho, gozarían de mayores dádivas, al disponer los gobiernos de turno, del dinero antaño gastado en tanques.
Claro que si no participas de la defensa del bloque “occidental” aunque solo sea enviando tropas a misiones internacionales ( muchos muertos ya) , la comunidad te pasará factura en un corte de mangas cuando solicites información, negocios, gas etc.
Y tarde o temprano eso repercutiría en el bolsillo de Inda y todos los indas que por la galaxia Mc Luhan, juntan letras, a veces con tinta ligera, cuando no despreciativa.
Dice Reverte que el gobierno debería mandar primero a los guardias civiles a Barbate y después a Gaza. La Guardia Civil, como el buen papel , lo aguanta todo.
Si Gaza no representa una situación de riesgo, que venga Dios y lo vea.
Marlaska y Margarita, si van, será de visita.
Los mossos asumen riesgos de luxación cuando saludan a sus mandos políticos. Por eso cobran más.
Otro asunto, se deben regular los tocamientos. Lo de Mapi ha pasado sin pena ni gloria porque fue entre chicas.
Casi mejor porque otro asunto Jennifer hubiera sido insufrible.
Míchel, nuestro inolvidable mediocentro, estará acojonao por si a Valderrama le da por llevarle al juzgado por delito de lesa tocagüevos (sic)
Los delitos “tocandi” son de género (mixto) . Al menos eso deben de pensar nuestras silentes y aguerridas feministas radicales.
Felipe García Casal. Militar y escritor.