Siempre he luchado contra los sin Dios posturales, es decir, aquellos que su ateísmo responde a un posicionamiento social y pretendidamente intelectual.
Lo intelectual no les nace del venero de la introspección o del estudio, sino de la adaptación al medio, para que este no les resulte hostil.
Son gente cómoda que temen la lid, la controversia o el debate, como el armiño a la mugre.
Todo eso está muy bien, pues la búsqueda de la ataraxia es un anhelo loable. El problema surge cuando esos cínicos sociales se suben al poyete de la superioridad moral e intelectual.
Siempre ha habido personajes cuyas frases han pasado a la historia, más que por lo acertado de las mismas, que a veces también, por lo chocante, paradójico o mordaz.
Millán Astray , lo he recordado alguna vez, parece ser que sentenció“ cuando me dicen que alguien es un intelectual, me llevo la mano a la pistola”
Claro que de este general manco, tuerto, valeroso ( y estudioso, no lo olvidemos) se han dicho muchas cosas.
Hoy, Luis Ventoso en EL DEBATE, pone en boca de Reverte otra de esas frases destinadas al consumo de cínicos, comodones, ciudadanos del mundo y aventureros de la paz universal y los derechos de las ballenas, todo ello desde los mullidos sillones de sus dachas de lujo.
Ya critiqué a Reverte cuando excretó que en los orígenes de la guerra civil del 36 figuraban “hijos de puta” como Gil Robles o Calvo Sotelo.
Supongo que en el caso del tribuno gallego, los que le asesinaron pensarían lo mismo.
Comparar a Carrillo y Largo Caballero, a los que también citó, con los supradichos, o es producto de una repentina indisposición estomacal o es desconocer la historia, cosa que en tan reputado escritor, no parece probable.
El sabrá.
Si a Reverte le producen repelús la patria , la bandera y la religión , pues está en su derecho. A quien esto escribe, le producen erisipela los ambiguos, los que sonríen con labio leporino cuando oyen hablar de estas cosas, los trincones, los vendepatrias , los que en nombre de la diosa razón , queman iglesias y vejan monjitas, los intelectuales de cuatro lecturas, los que abominan de su historia sin apenas conocerla y porque así lo dicta la televisión, los niñatos que ahítos de imbecilidad, congénita o adquirida, dicen ante un reportero, también imbecil, que ellos no pegarían un tiro por su país. Al estilo Bono, que mandaba hacerlo a sus subordinados desde la cómoda poltrona del ministerio.
Creo que los tiempos del intelectual escéptico, del artista de medio pelo que oculta su mediocridad arrimándose políticamente a los vagos y estafadores con poder, allá donde se encuentren, esos tiempos decía, han pasado.
No es el caso de Reverte, lo sé. El, habita los lares de Atenea, aunque nos recuerda constantemente que holló los de Marte.
Que siga dictándonos a los ágrafos juntaletras patriotas y católicos lo que le salga de los cojones. Estaremos muy atentos, para poner correctamente las tildes o usar de los sustantivos aceptados por tan docta institución como la RAE, que esa sí , parece ser de su agrado.
A mí, no me da repelus, simplemente, me da la risa. Si las sentencias de los altos tribunales se pasan por el forro, fíjese usted las sesudas prescripciones de la RAE.
Salvo que vaya uno a examinarse o a opositar. Después, si te he visto, no me acuerdo.
Siempre admiré la literatura de Umbral, no otras facetas de su personalidad y me hubiera gustado tener a mano las polémicas con Reverte. Así podría disponer de más argumentos para engrosar sesudamente este artículo.
Reverte zanjó la polémica llamando, creo, gilipollas a Umbral. O sea que en el bando de los descreídos y apátridas , también hay gilipollas.
Vaya por Dios ( con perdón)
Felipe García Casal . Militar y escritor.
NB
Aclaración para los mordaces : el que una persona escriba con asiduidad le proporciona la naturaleza de escritor. Lo cual no significa que tenga éxito.
En mi caso, lo hago más que nada, por puro desahogo .