Trump, “Deep state” y Pedro Baños.

Juan Luis Cebrián dijo de Pedro Baños que tenía empanada mental.

Yo, que soy poco menos que un adarme comparado con mi joven colega, se pueden imaginar ustedes. Una empanada de zamburiñas mezcladas con xoubas, carne y un largo etcétera. Eso sí, toda ella riquísima.

Y digo esto porque desde hace mucho tiempo me intereso por lo que pueda haber de cierto en poderes ocultos que mueven los hilos del mundo; círculos concéntricos, verdades solo reservadas a iniciados, capitales que ya no colman la ambición de sus poseedores etc.

A lo largo de los años solo tengo una certeza y es que mi preocupación es compartida por muchos y expuesta en cientos de libros, publicaciones y artículos.

El denominador común, es que sí existe ese poder, mutante en apariencia, pero que siempre es el mismo.

Un poder que designa presidentes, los cambia o utiliza.

Los estudiosos del tema han lanzado sus sospechas pero sin concretar demasiado, porque resulta difícil e incluso aventurada, dicha concreción.

Los grandes capitales, la masonería internacional, los plutócratas allá donde moren etc.

Con la llegada de Trump, inesperada e indeseada por muchos ( no olvidemos, dos intentos de asesinato), se ha popularizado el concepto “Deep state”, que yo he entrecomillado en el título de este artículo porque ya es un concepto de Derecho Político aceptado, como pudiera ser el del “Estado del Bienestar”.

Parece que Trump abunda en esta idea y quiere revertir una situación que contradice lo establecido por los padres de la constitución americana.

Que los electores sean quienes realmente gobiernen a través del voto y no resulten posteriormente traicionados.

Y los mecanismos de la administración, tanto civil como militar y de inteligencia parece que van a ser revisados. También los económicos, naturalmente.

Trump tiene un camino tortuoso que ya comenzó con dos avisos, si no mortales, intimidatorios.

Si el “Deep state” existe, estará expectante y hará más reuniones de las habituales, como aquellas famosas de Georgetown, NY, distrito Columbia.

Allí se reunían , al parecer, los poderes fácticos de la época. El “Deep State” en blanco y negro, como diría un periodista progre .Y naturalmente cursi.

El mundo woke se tambalea y parece que Trump le va a dar el empujoncito final.

La guerra de Ucrania se empezó durante el mandato de Biden, la de Vietnam implicó a soldados americanos durante el mandato de Kennedy, como también la fallida invasión de la cubana Bahia de Cochinos, Truman permitió el ataque a Hiroshima y Nagasaki y Roosvelt consintió el ignominioso bombardeo de Dresde cuando la guerra estaba prácticamente terminada y Alemania derrotada.

Sin embargo, la historiografía adulterada, quizá por el “Deep State” y con la ayuda inestimable de Hollywood, ha glorificado a unos y proscrito a otros, como a Richard Nixon, que retiró las tropas de un Vietnam infernal, pero que es criticado hasta la náusea por el Watergate.

Y con esto no quiero significar que el Partido Demócrata dirija al “Estado Profundo”y el Republicano a los “Adventistas del Séptimo Día”.

Sería demasiado ingenuo por mi parte.

Lo mismo que si afirmara que en España la masonería ha penetrado al Partido Socialista y no al Partido Popular.

Estas cosas son complejas.

Pedro Baños, que fue entre otras muchas cosas jefe de Contrainteligencia del “Ejercito europeo” en Estrasburgo y que fue Director de la Seguridad Nacional “in pectore” , resultó postergado y perseguido por sostener que una conocida dinastía americana dominaba las cuatro Agencias de Calificación más importantes, los medios de comunicación y los grupos editoriales. Algo de lo que se viene hablando desde hace muchos años.

No tengo ni idea si es prorruso. El sostuvo, creo, que Rusia no intervino en los sucesos secesionistas de Cataluña. Yo no tengo información al respecto. Creo que la Guardia Civil, entre otros, está estudiando el ya dilatado asunto.

Me fiaría de su opinión, de la Guardia Civil, antes de que pasara por el preceptivo tamiz político. Pero como decía Franco, y yo recuerdo a menudo, “asuntos que ha resuelto el tiempo”, “asuntos que resolverá el tiempo” y señalaba dos montoncitos de legajos polvorientos.

Como el asunto Pujol, vamos.

En cuanto a la Bahía de Cochinos, les recomiendo una película y una novela calificada por muchos como la mejor dentro del género de espionaje.

La película “El Buen Pastor” interpretada magistralmente por Matt Damon y la inigualable Angelina Jolie.

La novela “El fantasma de Harlot” de Norman Mailer, que pone en boca de un personaje la siguiente reflexión “la ansiedad por contar un secreto es como el impulso sexual de un sacerdote”

Esperemos que tanto el impulso como la ansiedad sean domeñados, porque de lo contrario podríamos ser objeto de sorpresas mayúsculas.

Un político inglés de relieve parece ser que informó al presidente del gobierno español de que Baños era objeto de una campaña de desinformación por parte de una ONG, tapadera de un servicio de Inteligencia occidental .

Como solo tengo información “abierta” al alcance de cualquiera, no profundizo en este asunto.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

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