¿Cuando modera un moderador real?

SM el Rey ha aceptado el nombramiento de doctor honoris causa por la Universidad de Alcalá de Henares. En el paraninfo y tocado con birrete, ha pronunciado un discurso inusual y bajo mi punto de vista atrevido.

Y lo ha dirigido a los doctos juristas que lo escuchaban con cierto grado de sorpresa.

Dijo SM que el lenguaje jurídico debe ser entendible y claro. Eludiendo así, circunloquios atávicos y arabescos varios.

Está elusión es mía y no de SM. Pero no creo que se aparte de la intención subyacente en las palabras del monarca.

Así pues, y por una pertinente asociación de ideas nos vamos al concepto “moderación” que según la RAE consiste en “templar, ajustar o arreglar algo evitando el exceso”

Y a SM , la Constitución le otorga de manera clara e inequívoca el papel moderador en su más alto atributo.

Según el monarca, el lenguaje debe ser incluso metajuridico para que llegue nítido, claro, entendible, como antes ya apuntábamos.

Si de la definición de la RAE, tomamos el tercer término, a SM le corresponde arreglar los excesos.

Voces más autorizadas que la mía avisan constantemente de que el Estado está sometido a un proceso de vaciamiento, lento pero inexorable.

La cesión a la comunidad autónoma vasca de la gestión de puertos y fronteras y posiblemente en un futuro próximo a la catalana, parece un exceso que quizá SM debería “arreglar” o al menos intentarlo.

En este camino de vaciamiento, parece que los radicales gallegos, de llegar al poder, ( cosa nada imposible, en contubernio con los socialistas) reclamarían la creación de una fuerza de seguridad autóctona y posiblemente unitaria.

Pero esto, en un marco geoestratégico como el actual puede incluso resultar un tema menor.

En plena segunda guerra mundial, el lehendakari Aguirre llegó a ofrecer a Hitler una amplia base en Vascongadas ( me niego a escribir Euskadi) a cambio de que la Alemania nazi le ayudara a conseguir la independencia.

Con esto no quiero ni siquiera sugerir un acuerdo secreto con nadie, porque son otros tiempos y otras personas. Lo que quiero significar es que las fronteras son lo suficientemente sensibles para que sea el Estado quien las proteja y vigile.

Sin temor a sustos, vengan de donde vengan.

No sé qué opinará SM, pero yo humildemente creo, que ante este aparente exceso, debe “arreglar” en un deseable acto de moderación.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

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