Una simple pregunta, ¿una pregunta simple?

Ustedes juzgaràn.

Hace treinta años que una carga accionada por las ratas de ETA, explosionó al paso del coche oficial de Aznar.

Se dieron, a mi juicio, tres circunstancias que hoy pongo de manifiesto :

Primera: Aznar no murió porque su coche estaba blindado.

Segunda: Aznar dio una clase magistral de lo que en las Academias Militares se denomina y se inculca: el valor sereno.

Como Emilio, un joven policía, conocido por “Zapatones”, que después de derribar una puerta a golpes de bota, entraba , habitación por habitación, fusil en ristre, sin mover un músculo que denotara el mas mínimo temor: valor sereno.

Era la guarida del comando “Goierri Costa”

Toda una clase magistral de elegancia ante la muerte.

Por ahí sigue, gracias a Dios. Paco Pena, se nos fue.

Aznar , igual. El rigor del castellano viejo se apoderó del joven político de bigotito charlotiano y hablar mesurado y un tanto ininteligible. “Váyase, señor Gonzalez” y González se fue.

Aznar salió del coche como Curro Romero de la Maestranza, pero en castellano de Valladolid. Recio, preocupado por sus hombres. Rabo y vuelta al ruedo.

Pero a Aznar le salvó el blindaje.

Mariano no, salió del helicóptero más blanco de lo habitual y preguntándose por qué habría dejado el Registro de la propiedad de Pontevedra.

A Mariano no le gustan ni los desfiles ni el artilugio que diseñara D. Ricardo de la Cierva. El autogiro, que para el caso es lo mismo.

Lo que quiero decir es que esto de los bombazos es cuestión controvertida. La izquierda radical dice que de invertir en defensa, nasti de nasti, y hablan de educación y sanidad, lo cual además de demagogico es una falacia muy de progres.

Si la cosa se pone mal, la pregunta es ¿ alguien se preocupa por la seguridad de los soldados? Pues parece que no; lo importante es que las Fuerzas Armadas protejan al “pueblo” pero proporcionarles los instrumentos adecuados, eso ya es otra cuestión.

Todo ese ensamblaje de izquierda radical estará preparado su “ Informe Picasso” en caso de que las cosas vengan mal dadas.

Pero los soldados parecen contar poco para esos seres amebianos, amantes de la paz y preocupados por la vida sexual de los urogallos como especie protegida.

Y muy atentos a lo que diga monseñor , siempre fluctuante entre las dádivas y temor al gobierno de turno y el mensaje evangélico representado por la expulsión a latigazos , de los mercaderes del templo.

Para concretar, si los coches de guardias civiles, policías y militares se hubieran blindado , cuántas vidas se habrían salvado.

Pero no había presupuesto. Para algunos políticos, muchos, si lo había.

Ustedes sigan discutiendo, y disfrutando del momio, que los de siempre irán a defender sus intereses cuando suene el cornetín.

Blindados o a la desesperada, porque afortunadamente, somos así.

La imagen de Sánchez, desmadejado, en Paiporta, nos tiene que hacer reflexionar. Ya no solo se trata de armonizar peso y blindaje, habrá que considerar un nuevo factor: la protección contra la escoba voladora.

Eran tres consideraciones, me he olvidado de una. Otro día.

Felipe García Casal

Militar y escritor.

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