La consigliera y la “camorra de la Guardia Civil”

José María Olmo es un gran periodista de investigación y dirige con éxito un área comprometida que a veces puede terminar en querellas.

Administra bien la información obtenida y la dosifica de tal manera, que desarma las primeras reacciones y admoniciones de los aludidos o directamente señalados.

En las tertulias televisivas se le escucha con respeto porque saben que sus palabras, dichas por cierto con mesura, no son meras especulaciones ni fruto de ideologías exacerbadas, ni mucho menos quincalla de jovencitas gritonas de sesera poco menos que inexistente.

Olmo es un recital constante de buen hacer periodístico.

Si es cierto lo publicado hoy por “ El Comfidencial” estamos ante un intento de muerte civil y profesional de un Teniente Coronel de la Guardia Civil .

Civil, porque nada hay más vejatorio que atribuir a un profesional de uniforme la comisión de delitos o irregularidades que le lleven poco menos que ser tratado como un leproso camino de un lazareto.

De las palabras grabadas en el despacho de un letrado con nulos escrúpulos, se habla de la muerte del Teniente Coronel Balas. Profesional, claro.

A mi entender, la Guardia Civil ha sido incómoda en muchas ocasiones; incluso el mismo Franco, según dicen algunos historiadores, se planteó su disolución después de la guerra civil, del mismo modo que se hizo con la Guardia de Asalto.

Alguien le dijo al Caudillo que recordara gestas como la del santuario de Santa Maria de la Cabeza o el asesinato de 117 guardias civiles en la playa de la Franca en Rivadedeva en Asturias, por ese eufemismo político y exculpatorio , llamado Frente Popular.

Otros hechos de igual magnitud fueron expuestos a Franco que, afortunadamente, rectificó.

Durante la Transición, siempre tuve la impresión de que el PSOE confiaba más en la Policía que en la Guardia Civil. En parte, porque todo aquello que sonara a militar, aunque solo fuera el régimen interno y no su dependencia orgánica, les producía urticaria.

Conocí, en cierta manera, a los dos cuerpos un total de 15 años, que dan para tener una idea , si no profunda, aproximada.

Incluso los medios de comunicación amortizaron a la Guardia Civil, proyectando la imagen pública de la Policía.

Pero como la realidad es tozuda y los éxitos del Benemérito Instituto han sido tantos y constantes, no han tenido otro remedio que sacarlo a la luz informativa. Hasta ya hablan de la UEI y menos del GEO. Con todo el respeto del mundo a este último.

Marlasca, sin K, le ha puesto la proa a un Coronel que le recordó que se debía al juez y después al ministro y al Coronel Sánchez Corbi, pues no se sabe bien por qué.

Puertos y fronteras, sensibles, y Tráfico han pasado a ¿mejor? vida.

Creo que una idea latente del PSOE, es la unificación de ambos cuerpos y el final de la jurisdicción militar, por residual que esta pueda ser.

Como la desaparición del Ministerio de Defensa.

El tiempo dirá.

La Guardia Civil no es “La Camorra” como ha excretado uno de los asistentes al aquelarre que nos cuenta Olmo, simplemente está al servicio de España, lo que incluye a los españoles, sin que haya que hacer hincapié en esta inclusión, que periodistas y políticos se empeñan en poner de manifiesto, como si España fuera una entelequia de facciosos y nostálgicos.

A la “fontanera” alguien la ha convertido por mor de un pinchazo, en la novia de Pepe Gotera u Otilio.

Esperemos que José María Olmo en sucesivas y seguro que certeras entregas, nos informe de quien contrató los servicios de esta señora tan peligrosa.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

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