Siempre o casi siempre hay una mente que diseña y personajes que transmiten, desvirtúan o amplifican.
Son los tontos útiles, los contratados, más o menos oficialmente y los periodistas militantes y sin mayor escrúpulo que conservar un puesto de trabajo o llevarse unas monedillas como un salario extra y corrupto.
Goebbels no diseñó la Operación Colibrí que condujo a la Noche de los Cuchillos Largos, pero aprovechó las migajas justificativas que aquel asesinato en masa de miembros de las SA pudieran beneficiar al Reich.
Y habló hasta la saciedad del encuentro amoroso y homosexual de un jerifalte de la organización paramilitar y un joven efebo de la misma. Ambos fueron asesinados en el tálamo amoroso.
La ejecución fue llevada a cabo por miembros de las SS.
Había que terminar como fuera con Ernest Röhm y su organización. Cualquier método era lícito.
Alrksandrov fue el homólogo soviético de Goebbels y de cuya mente salió el popularizado “agit prop”, acrónimo o acróstico, no recuerdo, de agitación y propaganda.
Hasta nuestra patria llegó ese procedimiento un tanto burdo pero que calaba sobre todo en mentes poco analíticas y deseosas de escuchar lo que se les decía .
Los sucesos luctuosos de Mayo de 1931, que condujeron a la quema de iglesias, conventos etc. en parte ocurrieron porque alguna mente, no tan lúcida como la de Goebbels o Aleksandrov, propaló que una monjas habían regalado a los niños caramelos envenenados.
El resultado es conocido pero pretendidamente ocultado, teas y cruces ardiendo y Azaña escribiendo la “Velada en Benicarló”
Ahora parece que “El Plural” ha dado una información totalmente errónea sobre un oficial de la Guardia Civil y un periodista de la Sexta se ha hecho eco de la misma aunque luego ha rectificado y pedido perdón.
Tres ministros se han sumado a la causa y han mezclado bomba lapa, UCO e Isabel Ayuso.
Es imposible que el periodismo esté tan putrefacto como aparenta, o sea tan inepto como día a día parece transmitir. Una información de la envergadura que ha lanzado “El Plural” debe pasar por el autoclave, escurrida y analizada hasta las entretelas y menudillos.
Si no ha sido así, y luego la Sexta, y tres ministros se suman al anatema, a la descalificación y tiran por elevación, en tiempos convulsos para el gobierno, yo no diré que hay un Goebbels o un Aleksandrov detrás de este asunto, pero no puedo por menos que recordar los sainetes del “bulo del culo”, “ la navaja ensangrentada” o “la bala en el sobre”
Veremos cuanto da de sí este tema, pero ya el equipo de desinformación sincronizada está afilando sus tertulias, sus editoriales de apertura y haciendo bueno al ilustre Aleksandrov.
Felipe García Casal. Militar y escritor.