Gonzalo Fernández de la Mora fue un visionario, escribió, adelantándose a los tiempos su obra más conocida “ El crepúsculo de las ideologías” silenciada durante lustros por el marxismo cultural y la apatía de una derecha comodona y acomplejada.
Por lo que a España se refiere, el marxismo, aparentemente, sucumbió frente al empuje inicial de un Felipe González, adalid de una socialdemocracia que ya imperaba en la mayor parte de Europa.
Y cuando todo parecía seguir el curso establecido, cayó el felipismo por una corrupción verdaderamente irrespirable.
Y llegó Aznar, y arribó Mariano y su desidia y expulsó del PP a democristianos y liberales vaciando de sustrato ideológico al partido y dejándolo en manos de golfos que se lucraron como ahora se lucran estos otros que levantan el puño amenazante volviendo al viejo y execrable marxismo, en una maniobra cosmética que no tiene mayor objetivo que seguir ocultando sus golfadas.
Ya no hay ideologías definidas, solo tacticismo oportunista para gobernar o mangonear, invocando viejos principios en los que no creen.
Decía Feijóo que él nunca atacaría a un partido de la importancia y honestidad del PSOE, de hecho le votó en su momento. Y también manifestó su deseo de coaligarse con el mismo antes que con Vox.
Rivales aquí y “amiguiños” en Bruselas.
O no ha leído la historia del partido del tipógrafo Iglesias o no ha sabido interpretar su contenido.
Juan Carlos, Polanco, Felipe, Alemania y USA, mantuvieron el tinglado hasta que este, por razones biológicas, políticas e históricas, cayó sin gran estrépito pero de manera inexorable.
Y aquí estamos, sin propósito, sin “estado de bienestar”, más bien en un “estado de subsistir”, con la propiedad privada cada vez más en peligro y con la seguridad al albur de sujetos semidesnudos y con machetes amenazantes.
No sé si el presidente Sánchez se debe a un objetivo final cuya proto-persona haya sido el inefable Zapatero. Si es así, me temo que España está en serio peligro, al menos tal y como está concebida en una Constitución cada vez más retorcida y obviada.
Los golfos ubicuos y simbióticos, se han adeñuado de los programas electorales y como aquel epigrama feliz, recitan:
“Este programa que vos mandáis y que ahora tengo delante, luego lo tendré detrás”
Hoy Quintana, Ana Rosa, babeaba con la estatura de Aldama y recordaba que ambos son del Aleti.
Al portavoz del PP, prácticamente no le escuchó porque estaba escribiendo y a Pepa Millán la dejó sin argumentos porque tenían que ir a publicidad o no sé bien adonde.
Gonzalo Fernández de la Mora lo clavó, ya no hay ideologías, solo bípedos implumes , algunos honrados y bienintencionados y otros, sencillamente unos golfos.
Una pregunta, ¿qué pensará SM?
Felipe García Casal. Militar y escritor.