Carlos III y el denostado Cabo furriel.

En el Ejercito de Tierra español se decía despectivamente que cuando un mando con cierto nivel se excedía en el ejercicio de sus funciones era un Cabo furriel.

Es decir, meticuloso, meticon, olisqueador y dado a abrir cajones y pasar el dedo para comprobar el grado de limpieza.

Esto que he descrito es naturalmente un estereotipo, una caricatura. Pero por ahí iban los tiros.

Generalmente quienes así motejaban al jefe en cuestión solían ser comodones, estrategas de casino y teóricos del buen mandar y de poco hacer.

Parece que esperaban a la próxima guerra para demostrar su valor, su pericia y justificar así el salario con que el Estado les retribuía.

Claro que, afortunadamente, la guerra no llegaba con la magnitud que ellos esperaban y seguían con su dolce far niente, mayormente para no ser tachados de cabos furrieles.

El Cabo furriel era un magnífico auxiliar, que sabía de su cometido y de los tejemanejes del día a día, latín, griego y esperanto.

Y no digamos si era un Cabo catalán.

Cuando un soldado necesitaba algo , gritaba, “Furri ….” y el Furri solucionaba su problema con presteza y desinterés, a veces compensado con un pequeño óbolo.

Y se preguntará usted, querido lector que a qué demonios viene esta reivindicación de tan modesto empleo militar. Pues como cantaba Machin “ ahí va la explicación”

Sánchez no quiere ser furriel y deja que el diario quehacer de sus subordinados fluya sin cortapisas ni valladares. Y claro, ocurre que como en aquellos mandos bondadosos, comprensivos y que parecían prototipos salidos de “Escuelas de liderazgo” huían de las inspecciones como de la peste.

Por cierto, creo que nos ahorraríamos un dineral, si en las Academias y Escuela, además de la obtención de un grado en Ingeniería, se incluyera un magnífico libro, vademécum y biblia del buen mandar, que no es otra cosa el famoso palabro americanizante “ liderazgo”

El libro, “ Estampa de capitanes” su autor un magnífico artillero e intelectual, Jorge Vigon.

Una cosa es la necesaria delegación y vertebracion y otra adoptar la pose de los tres famosos monos, que ni ven, ni escuchan, y callan como muertos.

Sánchez va a ordenar una auditoría en el PSOE, y me temo que al final será el Cabo furriel al que empapelen.

O a Pachi López que se sacrificaría por el “amado líder”. Vaya usted a saber.

No me olvido de Carlos III que en un magnífico castellano del momento dejó escrito “ No se excusará ( el militar ) con males imaginarios o supuestos, a las fatigas que le correspondan”

Claro que el presidente no es militar y todavía le bulle en la cabeza lo de eliminar el Ministerio de Defensa.

De momento se ha conformado con llamar “pájara” a su ministra, que no ha dimitido ni las feministas han dicho esta boca es mía.

Puede que Margarita crea que Pedro se refería a un Eurofighter .

Las chicas no quieren ser princesas, ni Sanchez Cabo furriel.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

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