Waterloo,cine, y viaje al centro de la nada.

Hay una escena de la película “La colmena” homónima e inspirada en una obra de Cela, que narra cómo los necesitados de cintura abajo de posguerra, debían pronunciar la contraseña, para ser aceptados en la casa de suripantas a la que acudían.

Los urgidos sexuales, sin cargo de relumbrón político, secretario de organización, pongo por caso, debían pronunciar a media voz “Napoleón Bonaparte” a lo que la madame después de cerciorarse de que no había sereno o policía en las proximidades, les dejaba franca la puerta y musitaba “Sucumbió en Waterloo”

Y es que Napoleón sucumbió definitivamente en Waterloo y murió desterrado en Santa Elena ante el regocijo de Wellington y quienes veían en el corso, un peligro para las identidades nacionales.

Y en esto, los británicos siempre han sido muy medidos.

Puchimon no es Wellington, pero se cree Guifré el Pilós y viene y va , cuando lo cree conveniente, de su dorado exilio a Barcelona.

Gonzalo Boye, un chileno condenado por terrorismo y letrado graduado entre rejas, le auxilia y le sube al estrado y le baja con el mimo de un entrenador de fútbol cuando sustituye a un jugador.

Todo esto, no diría yo que esté bien, pero ya pasó. O no funcionaron los servicios de inteligencia e información, cosa que descarto o había un acuerdo tácito de “ dejar hacer”, en aras de la espuria pacificación de Cataluña.

Creo haber leído hace días que Puchi con esa chulería que suelen a veces exhibir los delincuentes, ha hecho saber a Feijóo que si quiere los votos de Junts para derribar al muñeco de pin pan pum (Sánchez) que nunca cae , pues que vaya a hacerle el rendezvous a Waterloo.

Puchi sería Wellington redivivo y Feijoo , el pequeño y derrotado corso, camino de Os Peares, su isla Santa Elena.

Yo, en la búsqueda de la centralidad radical del gallego, me temo cualquier cosa.

Pero no soy analista y me puedo equivocar y ojalá así sea, por el bien de mi patria.

Analista es Federico Jiménez Losantos y brama constantemente contra Abascal y sus votantes, porque no le entra en la cabeza que no ceda los trastos de matar a Feijóo para que la aritmética descabalgue definitivamente a quien está pervirtiendo la Constitución, interpretándola en clave de partido y arrumbando las claves nacionales, jurídicas e históricas.

Pues eso es lo que pasa, Federico, que hay millones de españoles que no ven claro a Feijóo y prefieren el exilio de la rectitud de conciencia antes de volver a lo mismo con apariencia de lo contrario.

El sitio de la rendición tiene su parte estética pero no deja de ser una circunstancia, lo importante es qué vamos a dar a cambio de los puñeteros escaños.

O mejor dicho, que daría Feijóo.

Un zamorano de pro, Fernández de Bobadilla, contestó al almirante Olak, “un español prefiere la muerte antes que la rendición, ya hablaremos de pactos después de muertos”

Claro que estos actores eran caballeros y otros tiempos, lo sé.

Lo curioso es que ganó Bobadilla y parece ser que la Inmaculada tuvo algo que ver.

Ahora, ni la corte celestial viene en nuestro auxilio y Puchi el delincuente huido, Boye el secuestrador condenado y los señaladores de Bildu, tienen a todo un país trincado por los menudillos.

Los que le faltan a algunos.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

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