La Kontrakultura se manifiesta

Es difícil establecer límites a las palabras, incluso la Constitución del 78 se somete a interpretaciones y le han puesto un Tribunal para aclararnos a todos que es constitucional y qué no.

Hablaban los viejos textos de Derecho sobre las distintas formas de interpretar un mismo precepto, según el foco iluminante que se le proyectara.

Las palabras siempre han sido objeto de controversia y utilización política.

De hecho, los brujos de laboratorios perniciosos y think tank varios, se han esforzado lo indecible en cambiar el sentido de las palabras, empezando por su primigenio sentido, que es el sentido común.

Ahora andan enzarzados con el frontispicio del Congreso que ya no será solo de Diputados. Faltaría más ¡ qué van a decir las de Pérez!

No sé yo si el “Todo por la patria” se mantendrá o mudará en “Todo por la matria” más del gusto de nuestra inefable Yoli, la de las matemáticas con sentido de género y que abrazan, los algoritmos que no circulan por las calzadas, las cosas chulìsimas y que recogió bolitas en las playas gallegas,acompañada por cámaras y periodistas que asistían a la efeméride como al baño de Manuel Fraga en Palomares, cuando la bomba americana.

Así pues, ¿que es cultura?

Antes la cosa estaba clara, o te sabías la lista de los reyes godos, tan denostada, los afluentes y vertientes y los partidos judiciales o tenías problemas.

Entonces surgió la izquierda liberadora y como tiene fijación en igualar por abajo, dio cabida y amplitud máxima al concepto “cultura” de tal manera que, creo recordar, Almodóvar, se quejaba de que había un movimiento intransigente contra la cultura.

La izquierda se quejaba de que la derecha rancia confundía patria e intereses personales, también que la patria era el refugio de los ladrones.

Las vueltas que da la vida.

Un señor de Cuenca hacía un video con un viejo Súper 8 ridiculizado al señor cura, al guardia civil o incluyendo un comentario sobre la procesión del Santo del pueblo, “la procesión ha transcurrido sin incidentes” y a ese señor, digo, lo convertían en John Ford y le subían al estrellato fílmico, que ya hubieran deseado los hermanos Lumière.

Los cultos ha firmado un manifiesto de apoyo a Sánchez, que no diré yo que está muy bien, pero sí que están en su derecho.

Ya los conocemos, son los de “la ceja”, los Goya y demás mamandurrias .

Es el circuito progre que se premia a sí mismo y que acude a estos eventos en magníficos carruajes de “gama alta” tranquilizando sus conciencias,porque nos dicen que son luchadores por la libertad y los parias de la tierra.

Alguna vez he recordado, y pido perdón por ello , una frase atribuida a Millán Astray que, según historiadores de medio pelo, dijo : “Cuando oigo hablar de cultura, me llevo la mano a la pistola”

Hombre, si lo dijo, pudo ser una boutade o una “sacada de camisa” como diría un catalán.

Yo, simplemente me llevo las manos a la cabeza y en el peor de los casos , a la cartera. Por las subvenciones, digo.

Me anima mucho ver a Bardem el feo en el manifiesto y a Miguel Ríos, que tiene tiempo para firmar y para despedirse. Es un ubicuo, un crack.

No he visto a Sabina ni a Sacristán. Parece que la luz, la revelación, ha dado sus frutos, aunque no me fío mucho.

Otros dos, lo esperado. Uno de ellos doloroso para mí.

El que nace lechón, muere gorrino.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

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