Hace tiempo, demasiado, conocí a un señor Andrés durante mi paso fugaz por la política. Era grande como un aizcolari, escaso de conocimientos pero de una gran inteligencia natural.
Como muchos del rural gallego, inteligentes, pausados, socarrones y con ideas claras.
Hablaba Andrés de la situación política española y argüía que el ejército español estaba al margen porque safeita parriba.
Es decir, a lo suyo y la política para los políticos.
No se todavía si Andrés formulaba una queja o exponía simplemente su opinión.
Lo cierto es que no podía ser más acertado y perspicaz.
Al Ejército español, léase FAS, se le administró semejante cantidad de “inhibína” a través de los medios y del BOE que parece ajeno a todo cuanto acontece a su alrededor y que no afecte a su misión específica. Artículo 8º de la Constitución.
Aunque eso daría para un largo debate y no es el caso.
Después de muchísimos sapos tragados, las FAS españolas parece que son reconocidas por los españoles.
Por lo que a mí respecta, me da exactamente lo mismo.
Sé que hay una cantidad creciente de gente, incluso compañeros, que se plantean la vuelta del servicio militar, pero en su mayoría no expresan más que un egoísmo derivado de la falta de seguridad en las calles, la altanería de los jóvenes y la ausencia de educación en todos los ámbitos, incluida la universidad, templo antaño de futuros líderes que iban a transformar “el país”
Pero olvidan quienes abogan por ese procedimiento de conscripcion obligatoria, es decir, para muchos la denostada mili, que el egoísmo y el servicio ( militar) es un oxímoron en sí mismo.
Al Servicio militar se va a servir y no a aprender mecánica de aviones para tu futura vida profesional, lo cual está bien, pero ese no es el objetivo, sino dar a la patria 9 meses de tu vida, por si en un futuro fuera necesario pasar de la teoría a la práctica. Porque la vida, la política y los intereses empresariales y por supuesto, geopolíticos, toquen a rebato.
Pero el Ejército no es una ONG, ni un campamento de verano, ni cursillos de cristiandad, ni una escuela de modales y buenas maneras.
Si alguien tiene interés, que lea a Calderón que le explicará muchísimo mejor que un servidor, lo que es el Ejército.
Un amigo me decía que en la “mili” observaban a los profesionales y que pese “a sus carencias” eran buena gente.
Otro me decía que lo único que aprendió fueron las divisas de los jefes y lo hizo para poder salir y no ser arrestado.
Un antiguo alférez de la milicia universitaria despotricaba sin parar, olvidando incluso que el Estado le había diseñado una mili a la carta en distintos periodos y que cobraba su buen sueldo al que el soldado que mandaba no podía ni imaginar.
Muchos suboficiales podrían haber hecho la misma labor o posiblemente, mejor.
Fernando Jauregui, un periodista instruido, dice que no volvería a la mili, pero que ahora los militares son ilustrados. Me cabe la duda si se refiere a un trasunto de la Ilustración o a que ya no somos analfabetos.
Por ciento, cada vez que lo veo no puedo evitar acordarme de Yasser Arafat. Lo siento.
Reverte aplaude hasta el paroxismo “Historias de la puta mili” y Muñoz Molina el del reloj “austero” es posible que no se haya recuperado de lo mal que lo pasó por culpa de un cabo primero.
Una amiga me dice que no es lo mismo que haga el servicio militar un estudiante prometedor que un agricultor, y luchó hasta conseguir la exención de su vástago. No quise saber el cómo.
Por cierto, y así se lo dije a un general en una cena: hemos de ser buenos anfitriones.
La labor pedagógica por humilde que pueda ser no está al alcance de todos.
Evitemos de nuevo la picaresca, las quejas, los insultos, las ironías, los epítetos a sufridos suboficiales a veces proferidos por luchadores en favor de los derechos del “pueblo”.
El que vaya al Ejército que lo haga con sentido patriótico y sabiendo que puede morir por cuatro perras.
Si quieren respeto de los jóvenes, seguridad en las calles etc. yo les doy humildemente mi receta:
Rebajen la edad penal
Hagan subsidiarios a los padres de los desmanes
Limpien , no solo las paredes, sino la mugre ideológica de las universidades
Redefinan la labor de maestros y alumnos. No cualquier tuzaro tiene derecho a convertir las aulas en circos
Aumenten los tipos penales
Revisen los derechos de “otras culturas”
Respeten nuestra historia y no la contaminen con ideología
Así que, y lo siento compañeros, de mili nada. Que cada palo aguante su vela, no estamos para educar, ni para sancionar el mal, ni para amenazar.
La familia, la escuela, la universidad y el código penal son, deben ser, los actores principales y únicos me atrevería a decir, en erradicar esta mugre en que se está convirtiendo nuestra patria.
Mientras tanto, artículo 8º y de ahí no salimos. Aunque su interpretación daría para muchos debates.
Hagamos caso a Andres y sigamos afeitándonos p’arriba.
Felipe García Casal. Militar y escritor.
PD
Lamento disentir de mi admirado Pedro Baños y del juez Calatayud, 4 o 5 meses de mili , no sirven para nada
Y a los soldados, páguenles como se merecen, que es mucho.
Totalmente de acuerdo de la cruz a la fecha Pipe
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Muchas gracias mi general. Abrazo.
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