Parece ser que hoy zarpaba del arsenal de Cartagena el buque de Acción Marítima español “Furor” con la misión de dar protección a la flotilla humanitaria con rumbo a Gaza.
Algo testimonial y de escasa practicidad dada la magnitud de un conflicto encarnizado anclado en la declaración Balfour y en la salida de najas de los británicos cuando la voladura del hotel Rey David les hizo desentenderse de un problema que amenazaba con prolongarse en décadas.
Enemigos encarnizados cuya puesta en escena fueron los ataques de las naciones árabes al recién nacido Estado de Israel.
Odio étnico, religioso y propiciado también por el muro cultural y democrático que impediría la expansión del modo teocrático de entender la política de la zona , de algunos de los países atacantes.
La implantación del judaísmo en Estados Unidos y el poder de los principales medios de comunicación junto a un complejo de culpa por las barbaries del nacionalsocialismo, permitieron desde 1948 que Israel luchara con éxito por su supervivencia.
Añadámosle, inteligencia, laboriosidad, tesón y también para muchos israelíes, las enseñanzas del Talmud y demás libros sagrados. Sin olvidar el cuasi esotérico Cábala. Y el respeto por su propia historia.
Es un pueblo extraño con una singladura jalonada por éxodos y persecuciones, pero en cierta medida, atractivo.
La historia está ahí y no es pertinente insistir en opiniones personales y como tales susceptibles de controversia.
Lo que al margen de la historia al alcance de todos y de su exégesis, sería pertinente poner de manifiesto una cierta incoherencia con el apoyo brindado por el gobierno español con el BAM “Furor”
Cuando sufrimos el terrorismo de ETA, el gobierno de Felipe González y sucesivos hicieron especial hincapié en mantener al margen a las Fuerzas Armadas únicamente presentes en los servicios de inteligencia del Estado.
Afortunadamente Guardia Civil y Policía derrotaron, solo policialmente, a los terroristas. Policialmente.
Cumplieron su misión, los políticos son otra historia y ahí está el Parlamento con sujetos y sujetas cuyos predicamentos políticos y personales provocan cuando menos sonrojo y vergüenza.
Ahora nuestro Rey evacua un discurso un tanto conciliador evitando inteligentemente la controversia semántica al hablar de masacre y eludir genocidio.
Claro que a la ONU , ese organismo supranacional inane e inerme ( ya no se habla de “cascos azules”) se la trae un poco al pairo lo que diga un monarca que ostenta una representación caduca para muchos de los parlamentarios de ideología socialista, comunista y populista.
El apoyo de “Furor” es testimonial, decíamos, pero en el hipotético caso de que la “flotilla” fuera agredida, de que serviría el apoyo prestado.
Curiosamente el BAM parece que en su sistema de defensa utiliza tecnología israelí.
De cualquier manera, creo que los judíos israelitas, cuando sepan que Thumberg y Colau navegan hacia ellos se rendirán incondicionalmente.
ETA no es Hamas, el segundo tiene un fuerte componente religioso, la primera se declaró comunista, creo recordar, en su segunda asamblea. Biltzar Nagusia.
Pero en ambos casos hay un cierto y doloroso parangón, los gazaties han sucumbido por miedo ante Hamas y el pueblo vasco en su momento, a ETA.
Salvo honradas y escasas excepciones.
Esperemos que la Armada española salga bien parada y así hacernos olvidar las desafortunadas, para mí, declaraciones del almirante jefe, sobre la predisposición a ayudar a los cayucos.
A veces la demagogia y el miedo al poder político nos hacen ser excesivamente locuaces y entrar en cuestiones políticas que no debiéramos considerar. Al menos públicamente, puesto que bajo las gorras suele haber cerebros, cosa que mucho ágrafo, resentido y empozoñador de lugares comunes, suele obviar.
En cualquier caso a la “flotilla” y sobre todo al “Furor”, buena mar.
PD
Me gustaría conocer la opinión de Pilar Rahola sobre este asunto, pero la sacan poco en televisión. Los que mandan sabrán por qué.
Felipe García Casal. Coronel (R)