En las Fuerzas Armadas ( FAS ) españolas cuentan que ha habido cosas inexplicables y más concretamente en la queridísima arma de Caballería cuyos galopes y sacrificios humanos salvaron de la barbarie morisca a sus compatriotas que retrocedían huyendo de una muerte segura y horribles mutilaciones.
Pero lo narrado, de forma sucinta, es solo un breve ejemplo, un epítome del valor y la entrega a España y a su tradición.
Dicho esto, entre los profesionales y con todo cariño, corría un lugar común que rezaba “ Todo tiene explicación, menos en Caballería, que pasan cosas inexplicables”
Claro que los infantes eran “masa”, los artilleros, señores que “jugaban con las trayectorias” , los ingenieros “gente siniestra”, y los guardias civiles se libraban de cualquier chanza, dada la proverbial “ mala leche” que les protegía, por una cuestión de supervivencia.
Los intendentes, también se libraban porque eran gente alegre y su presencia era siempre muy celebrada, por razones obvias.
Valga este exordio para ahuyentar cualquier susceptibilidad que no tendría cabida en este artículo que pretende ser festivo.
Valga también para poner de relieve el último servicio que se les exige a los militares, y no es la resistencia al límite en un campo de batalla ni en la difusa misión de cualquier Furor que vaya saliendo en lo sucesivo ( hay quien ha rebautizado a nuestro querido buque como “Furor uterino”).
No, ahora los ¿compañeros? de la Sanidad Militar, han decretado, supongo que por vía ministerial, que las muestras de pis a analizar, sean previamente peritadas visualmente para evitar que la picaresca cambie los frasquitos y conviertan a un militar sano en enfermo o al revés.
Yo apunto la idea de que sean , si fuera posible los propios sanitarios en sus distintos niveles, quienes presencien tan escatologicas muestras.
Habría que aumentar el número de plazas y rebajar el nivel de exigencia, excepción hecha de la necesaria agudeza visual.
También el ministerio de Defensa podría hacer un reajuste de personal y si este es desmesurado, se traslade a las unidades para coadyuvar en tan interesante cometido.
Imagino que lo expuesto por la prensa es solo un resumen, y que la cosa estará organizada de otra manera.
Aunque yo ya me creo cualquier cosa.
Hace tiempo, un servidor se hizo eco del escrito de un almirante, creo que jefe de personal, y que a petición de un marinero que expuso su deseo de cambiar de sexo, en el mencionado escrito evacuado, le fue concedida la petición al aguerrido marinero, con la salvedad de que a la entrada en vigor de aquel, sería tratado como “Dña Pedro”
En casos como el citado, si el que hace pis o la que hace pis tiene vagina o pene respectivamente, ¿ quién debe asistir al acto mingitorio, un compañero o una compañera?
Las FAS, lo aguantan todo hasta que “les hablen alto” no como en tiempos de D. Pedro ( Calderon de la Barca, por Dios)
La ATME que parece que ha tomado las riendas ante la aparente atonía y resignación comodona de otros , está que trina.
Bueno es que trine alguien.
Ya no solo es en Caballería donde pasan cosas inexplicables, ahora la globalización ha traído estas cosas a todos los ámbitos.
Esperemos que a las Unidades no se les exijan frasquitos rosas por si surge algún caso “quer”
-No puedo verte cari, estoy de servicio
¿Qué servicio?
-Vigilante de pis
-Hasta nunca Luis Alfredo, me dijiste que eras paracaidista.
Felipe García Casal. Coronel ( R)