Fui amigo de Humberto ( Pepito), Jorge Juan y Manolo Quiroga. Amistad fraguada en un barrio señero de aquellos que eran nuestra “segunda vivienda”
Pepito era un magnífico jugador de fútbol, descreído y creo que también anticlerical.
Se decía que su padre había estado exiliado hasta que las aguas políticas se fueron amansando y volvió.
Jorge Juan había compartido conmigo barracones en el viejo campamento de Gandarío y cantado el inolvidable “Prietas las filas”
Yo asistía a aquellos campamentos porque me gustaba el frío de la mañana izando bandera y escuchando con atención la consigna del día.
No necesitaba nada material que me proporcionaran aquellos meses , iba por puro convencimiento, al contrario de muchos otros que avergonzados aducían intereses personales.
La única forma de veranear y salir de casa. Dijeron, dicen.
No era, repito, mi caso.
Jorge Juan tuvo la mala fortuna de evacuar aguas menores en la propia cama y aquello, fundado o no, le valió el infamante apodo de “flecha meon” que llevaba canción incorporada.
Jorge Juan siempre negó aquella especie aunque de forma infructuosa.
Manolo Quiroga era agraciado, como sus hermanas y un tanto misterioso, al que menos traté.
La historia posterior de estos tres coruñeses es de sobra conocida y no insistiré en ella.
Una mala decisión, la maldita curiosidad sexual y una película erotica que les supuso el martirio y la muerte.
Pagoaga Gallastegui ( Peixoto) y su talde asesino los confundieron con policías y los torturaron incluso dejándolos ciegos con un destornillador.
Los detalles del martirio fueron conocidos porque Peixoto se los narró a Mikel Lejarza, el Lobo.
Aquella bestia acaba de morir de cáncer y parece ser que Otegi, el hombre de paz, hace un obituario vomitivo.
¿Qué pensará el señor presidente? ¿Como es posible que sostenga su sombrajo en palos ensangrentados como este?
No todo vale en política, tampoco el silencio cómplice, que para evitar males mayores se reviste de ese trampantojo semántico llamado “moderación”
La Conferencia Episcopal parece que se ha sacudido su modorra ideológica y le marca a Sánchez un camino digno. Más vale tarde que nunca y ojalá cunda el ejemplo.
Los latinajos a veces aciertan y otras yerran; al ya manido “de mortius nihil nisi bonum” yo solo puedo argüir: Peixoto , que Dios te lo demande y Satanas te acoja en su seno.
Otegi, eres un indecente.
Felipe García Casal. Coronel ( R )