Monitorizar la tristeza

Dice un capo del gobierno que van a monitorizar lo que se dice en las redes. Esto es una frivolidad para incautos porque la seguridad nacional es entre otras cosas un inmenso ordenador en el que cabemos todos , todas y todes.

Así que es lanzar una advertencia sobre lo ya existente.

Y no seré yo quien diga que es ilegitimo o ilegal meter en frialdad de un ordenador a opinadores, sobre todo cuando estos constityen una amenaza quimerica al estatus vigente e impuesto de un aparente liberalismo amenazado por una socialdemocracia inoperante y estrangulada por un marxismo agazapado y que se resiste a morir.

Lo intentaron con Franco, monitorizaron hasta que los humeantes ordenadores, como en esas ficciones filmicas se rebelaron y dijeron ¡basta!. La gente ha perdido el miedo y se nos han acabado los gigabytes.

Y siguen evocando a Franco, unos para culparle de los desastres sobrevenidos y otros para echarle en cara que se haya muerto.

Está bien que monitoricen a los montaraces que no entienden que este sistema es el único y que patalear es una ordinariez de esa derecha antigua y explotadora.

Mientras tanto lanzamos a las ondas, así como quien no quiere la cosa, que los accidentes “son raros” y asi ganamos un tiempo y damos una idea a los medios de desinformación sincronizada.

Les va a resultar difícil poner puertas al campo de la tristeza. Ya no digo indignacion, porque las pulsiones de los españoles son raras.

Tristeza si.

España , poco a poco, se nos va por el sumidero de la resignación, mientras algunos sonríen bobaliconamente sin que sepamos bien de qué coño sonríen o qué coño piensan. En el caso de que tan noble discurrir more en sus cerebros.

Podría fundamentar este artículo en números que son ilustrativos o en contrataciones obscenas para puestos de responsabilidad muy bien retribuidos, pero eso es algo muy trillado y lo dejo para otros.

Dos accidentes ferroviarios no son trasunto de la tristeza de un país, pero son la febrícula permanente que va coadyuvando al deterioro y a la falta de brújula, patrón y capitán.

Termino con un epigrama fantástico de Juan Carlos Girauta, que ojalá se me hubiera ocurrido a mí:

“ Monitorízame esta”

Felipe García Casal . Coronel ( R )

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