Peman, Kichi y Carrillo

El TSJA ha dicho que se le restituya a José María Peman el título de hijo predilecto de Cádiz, su Sala Tercera creo recordar.

Cádiz nunca olvidó a su más insigne prócer de las letras, porque no hay disposición municipal que destruya sentimientos arragaidos en el pueblo, ese ente tan manoseado por la izquierda, bruja y alquimista de las palabras.

Sería así como multar a los gaditanos que tararearan la jota de Falla “ya habrán visto los franceses” . Claro que pensándolo bien no debemos darles ideas.

Y proscribir a Manuel de Falla por atentar con su zarzuela a la armonía y paz que deben regir las relaciones internacionales, especialmente con los vecinos.

Los gaditanos son graciosos, incluso cuando Selu canta con ironía y un tanto sicaliptico las redondeces de aquella señora rubia y guapa , alcaldesa que fue de la Tacita. Teofila Martínez para los despistados.

A Peman, un señor González de nombre José María y conocido por “Kichi” a la sazón regidor municipal, le quitó el busto de su casa natal y la placa conmemorativa.

Y es que los alcaldes ahora mandan un güevo. Y administran los dineros, y se indignan o vanaglorian o compiten por el alumbrado navideño más vistoso y monumental.

Y Peman se quedó con su gloria, pero sin título, sin busto y sin placa, porque unos señores de moqueta municipal que saldaban viejas cuentas en nombre del pueblo, así lo habían decidido.

¿Que habrá sido de Kichi, y su novia, ambos metidos en lorzas abdominales por las “fatiguitas” de la política?

No se puede destruir el talento, ni la gloria literaria, como si un municipal multara a un señor por aparcamiento indebido.

Peman vuelve al Parnaso gaditano oficialmente, pero nunca lo abandonó del todo por más que políticos de medio pelo tratasen de expulsarlo.

Carrillo, fue nombrado hijo predilecto de Gijón por unanimidad de la corporación, la iniciativa de una regidora socialista y la mansedumbre vergonzosa de la formación conservadora, excepción hecha de dos ediles que se ausentaron de la votación.

Dijo la ponente que a Carrillo, presente en el acto, se le reconocían como méritos “la moderación, la tolerancia y la responsabilidad”

Me imagino que entre muchos otros, el hijo y el nieto de otra gloria de la literatura. Pardo Bazán, asistirían atónitos desde la quietud de los asesinados y el perdón de los justos.

A Carrillo, como no era precisamente el Julio Iglesias del momento, se le investigó poco su vida marital de primera instancia.

¿Moderación? ¿Tolerancia?

Pero Peman era monárquico, católico, académico y un señor en el sentido más laudatorio posible. Por eso había que descabalgarlo de la gloria y para eso estaban los palafreneros de la política revanchista, igualatoria y perversa.

Solo un pero a D. José María: parece que en un acto de reconciliación mal enfocado se abrazó con otro gaditano, Alberti.

Se puede uno abrazar con el soldado de la trinchera enemiga, pero nunca con un poeta que torturaba en chekas, cuando los ripios y la inspiración se lo permitían.

De Peman dijo Francisco Umbral “el mejor articulista del periodismo español, por encima de Larra y Cavia”

“Un anarquista de derechas”

Y semejante glosa, viniendo de un magnifico escritor, pero vitriólico al mismo tiempo, es para tenerla presente antes de enviarlo al ostracismo de la historia y la literatura.

O pretenderlo.

Felipe García Casal . Coronel ( R)

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