Hace una eternidad, un militar de empleo modesto, en una reunión habitual de gentes de información, hizo varias preguntas al general que presidía y a la vez dirigía el organismo a nivel estatal.
El oficial sumaba a su empleo modesto, ingenuidad y desconocimiento sobre “con quien se estaba jugando los cuartos”
Se suscitó la necesidad de que las Fuerzas Armadas pusieran en marcha el mecanismo que ya existía y parecía inoperante. La DRISDE ( Dirección d Relaciones Informativas y Sociales de la Defensa)
No era tanto una cuestión económica sino de respeto en general. Mejor dicho, ninguna reivindicación económica.
Los que allí estaban, en la fría Residencia de Navacerrada, eran hijos de Zaragoza y recordaban a Carlos III que dejó dicho “no se quejarà el militar de que es poco el haber o el pan y mucha la fatiga”
Así que allí aquel militar de modesto empleo y sin mayores, o ninguna, apetencia profesional, expuso su idea de que era necesaria una defensa de la Institución de los ataques injustificados de una gran mayoría de los medios de comunicación.
Era la revancha de unos hechos que a día de hoy todavía no están del todo claros.
O sì.
Al acabar la jornada, el oficial fue llamado a presencia del general que en tono admonitorio le preguntó ¿ usted está contento en el Ejército?
Le estaba enseñando el camino de salida.
Previamente el mismo general confundiendo defensa institucional con sindicato, arguyó “vuestro sindicato somos los generales”
Ahora, y vamos a lo importante, parece ser que las asociaciones militares han conseguido algo que hasta ahora era tabú y por criterios económicos o “políticos” y es el comienzo de un tramite, que presumo largo y quizá un bote de humo electoral.
Ojalá, y lo digo de corazón por múltiples motivos, alguno familiar, el comienzo del trámite y sobre todo su final , lleguen a buen puerto.
Según Margarita, parece ser que ceden a las asociaciones. De los generales no dice ni pío, lo que puede suponer prudencia o exactitud.
Aquel general “sindicalista” no tuvo éxito si es que de verdad se afanó en defensa de los suyos, a los que veía como una panda de inconformistas peligrosos.
Ha habido una resistencia numantina, incluso por miembros de los Cuerpos de Seguridad, que huyen de lo militar como de la peste.
Algunos sindicatos hacen su labor de zapa explicítamente y otras “asociaciones” buscan la desmilitarización por considerar así que su futuro profesional y económico se vería notablemente premiado.
Incluso niegan la posibilidad de que los soldados sean considerados acreedores de tal condición de profesión de riesgo.
Un general de División de la Guardia Civil, en su alocución de despedida por retiro ha apuntado algo en un sentido que no creo sea muy diferente al expuesto por mi.
Alguna vez he hablado de la necesidad de reconocer que las tropas españolas que luchan en el exterior para asegurar la seguridad interna deben ser reconocidas y no “ocultadas” silenciadas o ninguneadas arteramente.
No sigo con detenimiento las noticias militares por varios motivos que no vienen al caso pero si no he leído o interpretado mal, acaban de ser evacuados de Irak tropas de operaciones especiales cuya misión era luchar contra el Daesh, creo que es así.
Es decir LUCHABAN. Si esa lucha, como la de Líbano, como la de los pilotos que aseguran la libertad en los cielos amenazados o los marinos que hacen lo propio en las aguas en conflicto o en una lucha híbrida de disuasión ante ataques de inteligencia, comunicaciones etc. si toda esa actividad no es de riesgo que venga Dios y lo vea.
Mientras tanto, se premia a policías autonómicos con retribuciones que sobrepasan con mucho las de guardias civiles, que murieron por cientos en los años de hierro, o las de policías nacionales, dando la sensación que los primeros(autonómicos)parecen guardias de corps al servicio de un señor de poltrona política, más que servidores públicos.
Hubo una iniciativa fallida para condecorar con una humilde medallita a quienes habían luchado en el Norte en los años duros. Concretamente a los miembros de las CRG,s de Policía Nacional.
Iniciativa fallida, me imagino que para no irritar a los políticos de aquellos lares cuyos escaños sostienen parte del tinglado político que nos preside.
Como diría un argentino, que se metan la condecoración por el “orto”, que suena menos grosero.
En fin, artículo a uña de caballo,pero no quería dejar pasar la ocasión.
Algún párrafo inicial es reiterativo pero venía al caso recordarlo.
Ojalá llegue todo a buen puerto y nuestra gente sea reconocida en todos los ámbitos que les atañen.
Como dicen los marines “no queremos que nos quieran solo que nos respeten”
Felipe García Casal. Coronel (R)