La ley, la justicia.

Ha sido tanta la sangre, tanta la angustia, tanta la zozobra que escribir algo distinto y pretendidamente conmovedor es petulante e inútil.

Está todo dicho, aunque de diferentes maneras. Es hoy el día que terroristas de tertulia, equidistantes de extremo centro, blanqueadores como la muerte blanquea un cadaver, se pavonean en micrófonos haciéndonos creer que la inteligencia debe primar sobre lo visceral, como si inteligente fuera dar cuartel al asesino para que no vuelva a matar.

Ahora, si Dios no lo impide, cambiarán la Goma2 por el BOE. Me refiero, claro, a los agitadores de árboles y nueces caídas como decía aquel jesuita rebotado, de apellido Arzallus.

Que en un alarde de comprensión evangélica, también se refería a los asesinos de ETA, como los chicos de la gasolina.

Su compadre de ropon talar,Setien,también comprendía a los asesinos. Así andaba la iglesia vasca, repartiendo el óbolo dominical entre los indigentes de solemnidad y las familias de etarras, recluidos en Nanclares, Soria o Martutene.

También cedieron gustosamente alguna sacristía y presbiterio para camuflar artilugios de muerte que estos pájaros consideraban justificada para liberar al noble pueblo abertzale y euskaldún.

Era difícil encontrar una iglesia que oficiara un funeral por un guardia civil o un policía, destrozados por la vesania de aquellos miserables.

Pero de aquella iglesia vasca se ha dicho casi todo. Tarea inútil insistir aunque nunca viene mal recordarlo a jóvenes estupidos, rezadores que solo están en Dios y con Dios, o cagones de derecha putrefacta, a los que únicamente interesa el resultado final para apuntarse al desfile de la victoria.

Ayer decía un imbecil en una tertulia televisada que Bildu se había peneuvizado, como si eso fuera intrínsecamente bueno y exculpatorio. Cuando todos sabemos que ETA nació en un seminario y de una escisión, EKIN, del PNV.

El denodado e incesante esfuerzo de algunos periodistas y tertulianos por blanquear a Bildu y sus listas de muerte es obsceno.

Estoy a la espera de que una jurista me ilustre sobre la inhabilitación activa y pasiva de los condenados por asesinato.

No tengo muchas esperanzas porque algún tecnicismo, hará que sea legal lo injusto.

No se puede inhabilitar a perpetuidad a un asesino aunque su motivación haya sido “política”?

Si no se puede debería poderse. Es curioso que hombres sesudos no hayan caído en la cuenta de que un terrorista, por un código penal mal parido pueda gobernar y organizar la vida de viudas y huérfanos porque la ley D’Hont lo dicta.

Hablo un poco de memoria a la espera, como dije, de que una jurista me ilustre, aunque me parece que no estoy desencaminado.

Zapatero no se que ha dicho sobre abandono de las armas, democracia y política.

Hace mucho que escribí que era un tonto malo. Me reafirmo.

4 comentarios sobre “La ley, la justicia.

  1. Cuando se cagan leyes tan abyectas que permiten a los asesinos gobernar sobre los familiares de los asesinados, es llegado el momento de que entre en vigor una vieja ley:
    La ley del Talión

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