La hemos visto en el Patio de Armas de la Academia General Militar, portaba usted un viejo y pesado fusil ornamental, que junto al ros nos hizo volver a la historia por un momento. Grato, por supuesto.
Con su belleza entre francesa y alemana y sus diecisiete años, nos ha hecho sonreír orgullosos. Porque usted no fingía, eso se nota siempre. Gracias Alteza. Siento no poder extender el agradecimiento porque mentiría.
A una madre no se le puede retorcer el corazón, ni los prejuicios, ni las dudas, cuando alguien tan querido como una hija, se pone su uniforme y besa la bandera que una vez bordó la reina regente María Cristina para la Academia, en la que usted emprende sus primeras andaduras.
Esa Academia, fue clausurada por Manuel Azaña en 1931 y el general Franco, director a la sazón, en su última alocución dijo a los cadetes:
“….disciplina, nunca bien entendida y comprendida, que no encierra merito cuando la condición del mando nos es grata y que reviste su verdadero valor cuando el pensamiento aconseja lo contrario de lo que se nos manda, cuando el corazón pugna en levantarse en íntima rebeldía o cuando la arbitrariedad o el error van unidos a la acción del mando”.
Seguro Alteza, que a sus augustos padre y abuelo les suena aunque la hayan olvidado, quizá por prudencia política.
Ahora, Alteza, andamos enredados con la Constitución; si la mantenemos, la cambiamos o la retorcemos, esto último para lo que ahora llaman generosidad y cosas así.
A quien esto escribe le parece esta cuestión un tema menor. El derecho positivo ( positum) no es más que un acuerdo de gentes cambiantes, con sus particulares formas de dar luz a la cosa pública.
Por citar una cuántas y perdón por la osadía, recuerdo a vuestra alteza, desde una Carta Otorgada, hasta la Constitución masónica de 1931, reflejo de los 151 diputados masones de los 470 que formaban las Cortes.
135 pertenecían al Gran Oriente Español y 16 a la Gran Logia de España.
Nació tarada, una Constitución contra media España.
Insisto, Alteza, estudie en profundidad nuestra historia, que debe informar todos y cada uno de los preceptos de la Carta Magna, sea cual fuere.
Desconfie Alteza de cuántos lloran de emoción al hablar en un estrado, como si España hubiera empezado con ellos. Allá por el 78.
España es infinitamente más vieja y muchos han dado hasta su vida por ella. Haga que no proscriban a Dios, expresa o tácitamente. Que podamos entendernos en nuestro idioma común, que nuestros niños jueguen en el patio de los colegios sin miedo a policías del idioma.
Voy terminando Alteza, relea a San Isidoro de Sevilla que entre muchísimas cosas dejó escrito “ Rex eris si recte facies, si non facias non eris”.
Decían para entonces, que el pio y sabio obispo pensaba en que el rey debía limitar su poder, pero ahora Alteza la pregunta es ¿ como debe actuar, “recte” un rey? en las actuales circunstancias?
Háblelo con SM , discutan sobre prudencia, sobre inacción, sobre nuestras queridas Cuba y Venezuela.
Yo ya no estaré, pero a los míos les gustaría sin duda disfrutar del reinado de vuestra Alteza. Ahora Princesa.
A su tatarabuelo le falló, entre otras cosas, un estudio real del tiempo. No haga Alteza lo mismo, hable con su padre y aprémiele, que los lobos acechan y los corderos son muchos, mansos y comodones.
No han cambiado el empedrado del Patio de Armas, me alegro, es de lo poco que va quedando.
Felipe García Casal. Coronel de Infantería, retirado.
Desgraciadamente no veremos a la Princesa como Reina de España, pero no porque el tiempo vuele rápido y se nos lleve. Desgraciadamente yo creo que vamos camino de un cambio de régimen total y eso todavía lo vamos a vivir. ¡Dios no lo quiera!.
Saludos Marineda
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Abrazo Mola
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