Buscando al repartidor o el iter criminis.

Los franceses, que son muy delicados en las cosas del amor, suelen resumir los líos inextricables en una frase : cherchez la femme. Es decir, si no se puede explicar algo por sencillos métodos deductivos, busquemos a la mujer.

Los españoles, más mesetarios, más rudimentarios, decimos : líos de faldas.

Lo cierto es que la denuncia presentada, con razón o sin ella, por una prostituta contra Conde Pumpido Varela y otros beneficiados por los favores de esta mujer, no ha tenido efecto inmediato y han quedado en libertad.

Supongo que las feministas radicales tendrán algo que decir al respecto.

Lo sustancial de este asunto al menos para mí es el iter denunciandi, y lo digo sin prejuicio alguno. Es posible que la denuncia interpuesta por la mujer que nos ocupa, haya tenido un recorrido impecable. Es decir, la prostituta acude a un centro médico que evacua la preceptiva denuncia/información a la policía o al juzgado pertinente, al observar una serie de anomalías físicas que parecen indicar pudieron haber sido causadas y no fortuitas. De no ser así, no hubiera sido necesaria la denuncia/ informe.

Primera pregunta, se sabe que denunció/informó el médico asistente?

Si la policía es la actuante habrá, pienso yo, evacuado el preceptivo informe al juzgado de guardia. La cuestión mollar es ,¿cómo llega a la juez Durantez Gil, esta denuncia?.

Un arrojado periodista, Alvise Pérez, dice que dicha juez no estaba de guardia y que tiene una relación familiar con uno de los denunciados, quizá el mas conocido, Conde Pumpido Varela, y que aquella , al parecer, no se inhibió debiendo hacerlo por razones procesalmente tasadas.

Sé que los médicos, como los sacerdotes, como los jueces están sujetos al secreto profesional o de confesión, pero sería muy interesante que los periodistas, siempre tan audaces para algunas cosas, nos informaran sobre el parte de lesiones, si es que las hubo o si por el contrario, todo fue una patraña de esta chica brasileña.

Cuando el affaire de Pedro J y Exuperancia Rapù, se esforzaron mucho.

Si hubo, pura especulación mía, prácticas peligrosas y no recomendables, debió imponerse la cordura, sobre todo entre gentes a las que se supone un mínimo de sentido común, salvo que las mentes estuvieran ocasionalmente debilitadas. Y usted me comprenderá.

Así pues, resumo : importante saber el dictamen médico y conocer el “iter denunciandi” que incluiría echarle un vistazo al cuadrante de juzgados el día de autos y sus actuantes.

Posiblemente todo haya sido correcto, pero ante las denuncias periodísticas en sentido contrario, se impone la tan cacareada transparencia.

Lo digo mucho y lo repito una vez más “ in claris non fiz interpretatio” .

Como el artículo 8º de la Constitución, mal que les pese a unos cuantos.

Felipe García Casal . Coronel de Infantería ( R ).

4 comentarios sobre “Buscando al repartidor o el iter criminis.

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