Yoli, Chiqui y el señorío de Carlos Sainz

Con esto del señorío hay que andar con pies de plomo. No son tiempos de blasones, títulos o personas principales. Se tiende a la uniformizacion de la sociedad o más bien, ya estamos en ella.

Es un comunismo/capitalista y mendaz que nos viste a todos igual, nos alienta subrepticiamente a hacer todos lo mismo y a hablar con la misma jerga popular.

Si te apartas del guion establecido, te cae un baldón de persona rara con ánimo de destacar. Si eres valioso en lo personal, puedes suscitar envidias, si eres “del común”, prepárate a ser coronado con un capirote como antiguamente se hacía con los reos de menor cuantía.

Así pues con lo del señorío hay que, como antes apuntaba, andar con tiento. De hecho a casi nadie se le llama “señor”, que ha trocado en “caballero”, que no dudan en emplear con profusión y cierto desdén igualitario, desde servidores públicos a cajeras de supermercado, dicho lo último con todo respeto.

Cosas del diario acontecer. El idioma cambia a velocidades siderales y la RAE, en plan bonachón, cada vez incluye es sus anaqueles lingüísticos palabras de andar por casa y en ocasiones, picantonas o de doble uso.

Es cuestión de tiempo. Los periodistas deportivos suspiran por conseguir que una ocurrencia suya haga fortuna y así salir del tedio de las alineaciones, ruedas de prensa y problemas en el menisco. Ahí están “encimar”, “cuerpear” , “alargue” etc.

He de confesar que tengo debilidad por Terradillos de la 5. Es una chica de izquierdas y vasca, lo cual puede ser disculpable, me refiero a lo primero . De hecho tiene un tic, un desliz psicológico que la lleva a empezar los coloquios por los contertulios de izquierda e interrumpe indisimuladamente a los de derechas cuando estos argumentan con datos y seguros de su argumentación.

Lo anterior está dentro de los cánones periodísticos de ciertos medios de comunicación, o sea que nada nuevo bajo el sol tertuliano.

Lo que llevo fatal es que Terradillos diga que está como Dios o que hace un frío del carajo.

Los vascos como los asturianos, tenemos fama de poco cuidadosos con los adjetivos y palabras malsonantes, pero ante una pantalla que te transporta a mucha gente, no todo vale. ¿O ya sí?.

El señorío, volvemos al señorío.

El señorío no es clasista, es “transversal”, como ahora se denomina. Afecta por igual, positivamente, al mozo de cuerda ( creo que oficio desaparecido pero muy literario) que al presidente del consejo de administración de una gran empresa.

He tratado personas humildísimas con señorío por bandera y patanes con escolta y limusinas tintadas que se cubren la boca cuando hablan por teléfono.

Creo que todos conocemos casos en ambos sentidos. Para que seguir.

Sí podemos poner ejemplos de falta de señorío para abreviar. Falta de señorío es mimetizarse con el mundo, lo que no implica, sensu contrario, ser un Pepito Grillo cansino o estar a la contra permanentemente para adquirir notoriedad. Eso está al alcance de cualquier imbecil con pretensiones.

Es la nemesis de lo que preconizaba Martín Fierro , “hay que ser gallo en corral ajeno”.

Hay gente con falta de señorío que un día van a morir por un exceso de prudencia. Inteligencia, dicen.

Carlos Sainz es un señor, siempre me lo ha parecido y ahora que al parecer ha declinado una invitación de Sánchez, más.

Ana Belen y esposo, se casaron, dicen, en Gibraltar, para joder a Franco , persona impresionable y débil de carácter.

Carlos Sainz no cuenta sus razones o al menos yo las desconozco. Pero es un señor, o un casta como antaño se denominaba a la gente de carácter. Una manipulación menos, gracias Carlos.

A Yoli, su staff le ha pasado el consumo de combustible de los coches de Carlos Sainz para vengarse del “desplante” a Sánchez. Esta mujer está en todo, lo mismo recoge en un ridículo tamiz tres pélets que se sumerge en el insoportable gasto y contaminación de Sainz.

Ha obviado sus viajes aéreos porque esos ni gastan ni contaminan y son por tanto una cuestión menor y además son “ de Estado”.

Pero yo perdono ese desahogo de Yoli, es hasta entendible, lo que no estoy dispuesto a soportar es que Chiqui Montero se ría de los calvos. Hasta ahí podríamos llegar.

Te declaro la guerra Chiqui, como viejo y preclaro ejemplo de los aquejados por la maldita alopecia.

Eso sí Chiqui, yo la llevo con resignación pero con señorío. Ni bisoñé ni Turquía. Faltaría más.

Felipe García Casal . Coronel de Infantería ( R )

9 comentarios sobre “Yoli, Chiqui y el señorío de Carlos Sainz

  1. Una de las primeras muestras de señorío es la fidelidad a la palabra empeñada.
    Quien faltaba a ella era un sujeto despreciable y despreciado.
    ¿Qué puede sorprender en una España, cuyo presidente del Gobierno es un “falso” un mentiroso público, y su sistema político está edificado sobre el perjurio y la traición?

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