¿Puede un presidente de gobierno ser maleducado?

Puede, pero no debe, porque la educación como la cortesía son herramientas puestas al servicio de los hombres para facilitar la convivencia y hacerla más grata y menos peligrosa.

Casi todos lo entendemos, no obstante surgieron teorías políticas que difundieron profusamente, que eran remilgos de clases dirigentes para oprimir a las clases desfavorecidas.

Y acudieron a los aliados ( no incondicionales, hay cash de por medio ) , las inevitables televisiones, producciones fílmicas anglosajonas, obras de teatro, centros educativos etc que han contribuido desde décadas atrás a eliminar cualquier vestigio de buenos modales.

Alguien escribió hace tiempo un librito “ El florido pensil” que tuvo tanto apoyo publicitario que para sí lo hubiera querido Sonsoles Onega, la hija de Fernando, prohombre de la prensa franquista y al que el propio Franco prohibió bailar, como a todos los españoles.

No obstante a Sonsoles le han otorgado un premio literario importante. Faltaría más.

“El florido pensil”, que no leí, imagino que sería una burla pretendidamente quevedesca, de la educación recibida por los alumnos de antaño, que derivó en costumbres tan aborrecibles como el respeto a los demás, empezando por los ancianos, ahora especie a exterminar.

Y vamos a lo que nos ocupa : hay distintas especies de maleducados, múltiples y heterogéneas, sería difícil hacer una clasificación completa.

Reduzcamos a tres para abreviar: el ineducado, es decir carente de buena o mala educación; el maleducado, aquel que recibió una educación diseñada para la ofensa y la lid con el genero humano; y finalmente, aquel que sabe ser educado pero no quiere serlo.

Este último es el conocido como falton, en lenguaje de la calle, el macarrilla, que disfruta molestando porque algo busca.

Evidentemente Sánchez es un hombre instruido, aunque no ilustrado. Hombre de números impartidos en la universidad. Sabe lo que es correcto y lo que no, no cabe en su comportamiento en la entrega del premio Cervantes, la eximente o la atenuante de ignorancia insuperable, como al anciano de la escopeta. En este caso miedo insuperable.

Sánchez sabía lo que hacía al recibir al rey de España con las manos en los bolsillos, hasta que la gente se lo recriminó a gritos.

Sánchez ha roto la baraja y no sabemos con certeza qué busca.

Ha levantado un muro que según su arquetipo de Arcadia Feliz, divide a los españoles en fascistas irredentos y votantes socialistas, a los que asiste la verdad eterna bajo su egida protectora.

Cervantes no se merecía este trato. Luchò por su patria salvando al mundo libre de la barbarie otomana y escribió páginas gloriosas, históricas y literarias.

Fue el paradigma de hombre de armas y de letras, un oximoron, para la izquierda radical.

Era guerrero y tremendamente educado.

“La sciencia no embota la lanza, ni hace floxa la espada en la mano del caballero” decía con acierto el marqués de Santillana.

Pero qué le importan a Sánchez estas cuestiones….

Lo suyo era mostrar a las cámaras que el jefe del Estado y de Gobierno, son coleguis al mismo nivel.

¿Y el rey?, pues muy bien, gracias.

Hemos pasado de un Campechano follandron y con cojones a un Preparado, más frío que la picha un pez.

Señor, usted es usted y sus circunstancias, y sus circunstancias son reales, heredadas y transmisibles, es VM es rey de España.

Yo no digo que apele a la Guardia Civil, como hizo vuestro bisabuelo, porque igual se lleva usted un sofocón como su egregio antepasado en el 31, al obtener la respuesta del general Sanjurjo: “Majestad, en este momento no puedo garantizarle la lealtad de la Guardia Civil”.

Sanjurjo era su Director General.

La cosa no es perentoria, pero es incesante, progresiva y empieza a ser irrespirable.

Hágale llegar al “reflexionante” Sánchez, su malestar por un desafuero tan evidente como garrulo. El silencio como los refranes a veces son certeros y otras, no.

Mejor una vez colorado que cien amarillo.

La moderación política no debe confundirse con inacción. Diplomacia versallesca, juegos florales….pero hágale saber al “dolido y enamorado” Sánchez que al rey de España no se le recibe con modales, intencionados creo, de patan, de hortera de bolera.

Si VM no le concede importancia, recuerde lo dicho por el maestro Ortega y escrito por este su servidor, y sobre todo y por encima de todo, de su patria.

Su augusto padre, ya lo conté en otra ocasión, expulsó de un acto en la Escuela Naval de Marín, por no levantarse cuando sonaba el himno nacional, a una periodista.

“Si la Reina de España se levanta usted también y si no abandone el acto”

Al sátrapa Chávez, tres cuartos de lo mismo.

El silencio puede ser exponente de clase o no.

Hoy ha sido una cuestión de estética y educación, otro día del patio de corrala en que se ha convertido España. O a mi al menos me lo parece.

Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R )

felipegarciacasal@gmail.com

6 comentarios sobre “¿Puede un presidente de gobierno ser maleducado?

  1. Si al Preparado, además de inglés, le hubieran hecho leer los clásicos españoles, tal vez habría tomado nota de la moraleja con la que concluye el cuento de “El hombre que se casó con una mujer brava” de Conde Lucanor:

    ”Si al principio no muestras quien eres, nunca podrás cuando quisieres”

    En cuanto a del campechano follandrón, mejor que no aprenda nada.

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