La monarquía, el Rey y el Club Atlético Cecebre.

Comíamos ayer un reducido grupo de compañeros y posiblemente amigos.

Uno de ellos me lee habitualmente pero es bastante remiso a la hora de emitir una crítica en ningún sentido. Es rápido en el pensar y lento en pronunciarse, como buen gallego. La nemesis de Mbappe, que padece de prodigalidad verbal.

Solo una vez que escribí con el corazón me dijo: bien Pipe.

Pero como la felicidad dura poco en casa del pobre, ayer, como decía y a los postres, me recriminó como el sabe hacerlo, sonriente y bonachón, que yo a veces parecía un poco “pastelero”.

Ya saben ni fu ni fa, un día de Adoración Nocturna y otro de la Liga Comunista Revolucionaria.

También sonriente, añadió a su manera que Lope de Vega a mi lado sería el paradigma de la discreción. Es decir, que yo era un martillo pilón, un coñazo.

Otro viejo compañero incidió en lo mismo y me dijo que yo gastaba mucho en bolígrafos.

Ante tanto “ditirambo”, tomé la decisión de abandonar para siempre la “República de las Letras” y dedicarme al noble arte de la profunda reflexión y estudio del sentido de la vida y la muerte.

Decisión similar a la de aquel magnifico extremo, George Best, que dijo haber tomado la resolución de abandonar la bebida y las mujeres y que “ fueron los peores veinte minutos de su vida”.

Pues yo, lo mismo.

Repuesto de tan drástica e inducida decisión, retomo “el bolígrafo”, aunque solo sea por joder.

Y no es verdad que sea “pastelero” ni que me cure en salud ante una censura en forma de inspección de Hacienda o visita al juzgado de guardia.

Escribo sin tapujos intelectuales ni frases de doble sentido. Irónicas, es posible.

Pero eso se sirve a lectores inteligentes, que en mi caso, son mayoría.

Quizá la crítica velada provenga de mis inocuos y catalizadores tirones de orejas al Rey. Sé de sobra que eso es un estero resbaladizo, peligroso y que me puede ocasionar desde muecas de desprecio “qué se habrá creído este imbecil” hasta deseos de que me estrelle, por osado, y buscar notoriedad, minutos de gloria, como ahora profusamente se dice.

Lo sé y lo arrostro.

Pero quizá mi posición ante el aparente mutismo de SM, sea más honestamente monárquica que la de aquellos que callan como putas para no complicarse la vida o en el convencimiento de que el silencio real es inteligente y pragmático.

Soy monárquico por lecturas, porque Reyes y Reinas proporcionaron gloria a mi patria, porque la monarquía nació en los campos de batalla y no en los cuchitriles políticos.

Soy monárquico porque las dos Repúblicas sufridas fueron, grotesca la primera y sangrienta la segunda.

Pero no soy ni monárquico de “te a las cinco en palacio”, ni de caérseme la baba si las niñas irrumpen en un acto de estado al grito de “mamá, papá, felicidades”

Eso lo dejo para revistas especializadas y señoras de secador.

Pero al Rey hay que hacerle llegar las opiniones de “la calle”, al menos de parte de “la calle”, más allá de los tiralevitas de turno, inmoralmente discretos o silentes.

Como aquellos malos oficiales de inteligencia que preferían ocultar informaciones para no molestar al “amado jefe”. Y no entorpecer su carrera, la suya propia, quiero decir.

Así pues, creo que mi posición, por otra parte, irrelevante, queda meridianamente clara.

Por eso hoy a modo de bálsamo para almas monárquicamente susceptibles, he de decir que “chapeau” para SM y lo escribo en francés porque a un Borbon me remito. No por cursi.

Pero me temo que a Sánchez y esposa le importan un higo las admoniciones de SM, ellos, él mayormente, están al otro lado del Rubicon político y esto para ellos, para él, es ya un iterregno molestamente prolongado.

Discrepo de Ussia , que hoy ha escrito un buen artículo, como todos los suyos, en el que asegura que la opinión de los no moraquicos es tan irrelevante como ser o no ser del Atlético Cecebre.

Un respeto a Cecebre y a su equipo ( si existe).

En sus fragas transcurrió la peripecia inigualable de Fiz de Cotobelo y el bandido Fendetestas. Todo ello salido del magin y la pluma de Wenceslao Fernandez Flórez y que narró en “El bosque animado”.

Un respeto, insisto , al club Atlético Cecebre y mi más cordial enhorabuena a SM el Rey.

¿Queda clara mi postura, querido Manolito?.

Irrelevante, lo sé, pero es la mía.

Felipe García Casal Coronel de Infantería (R).

XXIX Promoción de la Academia General Militar.

felipegarciacasal@gmail.com

2 comentarios sobre “La monarquía, el Rey y el Club Atlético Cecebre.

  1. Veo Marineda que tuviste un encuentro ¿interesante? con los compañeros, que lo son desde hace al menos 50 años. De todo tiene que haber en la viña del señor… Lo de pastelero no termino de entenderlo, debe ser que las luces de mi mente están perdiendo intensidad. Por otro lado sigo disfrutando con tus lecturas Un abrazo compañero y ¿amigo?

    Desde el iPad

    Me gusta

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar