Trump y la navaja de Ockham

Aunque lo suyo sería hablar del triunfo de la selección española de fútbol,lo cierto es que hay más analistas que menas, lo cual es un número considerable y que haría superfluo mi comentario.

No podría aportar nada reseñable, salvo dos cuestiones para mi relevantes. La primera, la profusión de banderas de España enarboladas por chicos cada vez más jóvenes y sin atisbo de vergüenza o complejo y la segunda la magnífica respuesta del seleccionador español ante la impertinente pregunta de un periodista sobre sus creencias religiosas.

A todo esto, con la introducción engolada de este señor de micrófono fácil, en la que sin que a nadie le interesara, anunció su condición de ateo.

De la Fuente, sin inmutarse, lo puso en su sitio ( el de los periodistas de pesebre).

“No soy supersticioso, tengo fe”. Todo una recension teológica a un impertinente señor del montón.

Por lo demás , hemos ganado a la Pérfida Albión y miccionado según las orientaciones geográficas y fisiológicas de Blas de Lezo.

Pero no es esta reflexión el busilis del post de hoy, sino el atentado fallido a Donald Trump.

Ayer, sin ir más lejos, en una tertulia de café, algunos tertulianos enfatizaban sobre la posibilidad de que hubiera sido el propio Trump el organizador del intento de asesinato, con objeto de aumentar su popularidad.

Nada nuevo, a partir de ahora, columnistas, Hollywood, tratadistas, geoestrategas ( la nueva ciencia al alcance de tertulianos de medio pelo) , etc . lanzarán sus proclamas veladas y cargadas de intencionalidad, a mi juicio, espuria.

Trump, puede resultar antipático en lo personal, lo cual es un inconveniente para lograr el voto de la señora Mary ( nuestra Maruja querida) , muy susceptibles a la belleza, afabilidad y sonrisas a las cámaras, amén de besos y arrumacos a niños varios.

Pero el gran problema de Trump no son sus ademanes, a veces, mussolinianos, sino su frontal oposición a la nueva religión mundial: el globalismo.

Los grandes plutócratas lo odian, porque Trump, además de triunfar en lo económico, evitó cualquier confrontación bélica, haciendo seguidismo de la vieja y muy americana doctrina Monroe.

Obama era simpático y bailaba con el atractivo swing de los “afroamericanos”, pero no le temblaba el pulso a la hora de participar o incentivar una guerra.

“First America” Y eso los globalistas no lo soportan. No soportan las identidades nacionales, ni su historia, ni sus religiones.

Y Trump, a su manera, defiende todo eso.

Nunca sabremos quien apretó el gatillo intelectual del atentado, asistiremos al embarrado juego sucio de los medios de comunicación y al final acabaremos cansados y deseando olvidar este capítulo sangriento.

Trump no necesitaba extrañas y peligrosas ayudas para triunfar. Biden está senil y las encuestas pronostican un triunfo republicano.

A mi juicio, no hay nada de farsa . Alguien o algunos han querido eliminarlo y se equivocaron al designar al victimario.

Les aconsejo que sigan el vídeo blog de “Fortunata y Jacinta”, además de muy instructivo es valiente, sucinto y su autora una persona especial.

Y ya para terminar, en la tertulia de la que les hablaba, un notable político de derechas dijo haberse alegrado del asesinato de Carrero Blanco, otra contertulia le apoyó.

No pude por menos que recordarle que a su jefe de filas de entonces, Aznar, lo salvó el blindaje de su coche. Los guardias civiles y policías morían a cientos porque no había dinero para blindar los vehículos.

Esa es , ha sido y será la diferencia.

Cuando argüí que Argala, el asesino de Carrero, también “voló por los aires” en Anglet por obra y gracia ¿de los GAL?, cambiaron de cara.

A veces entiendo a título póstumo a Sánchez Dragò, cuando dijo que aborrecía haber nacido en España.

Nunca mereció la pena luchar por esta gentuza “de derecha”, cuya única patria es el dinero. Pero ya es tarde. O no.

Y termino con Ockham como empecé. Este fraile inglés decía que entre varias posibles soluciones a un problema, la correcta suele ser la más sencilla.

Busquen, especulen, aporten escenas hollywoodienses, pero recuerden, si quieren acertar, a este fraile franciscano que sabía latín.

A Trump , los globalistas le odian pero jamás me atrevería a decir que ninguno de ellos ha organizado el atentado. Ni el CFR.

Por dos motivos claros, porque no se debe especular sin pruebas y porque me faltan cojoncillos.

Felipe García Casal Coronel de Infantería (R) XXIX Promoción de la Academia General Militar.

felipegarciacasal@gmail.com

4 comentarios sobre “Trump y la navaja de Ockham

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