¿Escenografía “woke”?

Woke, y lo aclaro para quienes desconozcan este anglicismo de cuño americano/politico, quiere decir “despierto”

Despierto y beligerante contra el racismo, contra la familia tradicional, contra las desigualdades sociales, contra el concepto binario del género y un sinfín de contras más, en el que cabemos media humanidad o casi toda.

Nada nuevo, como suelo repetir machaconamente.

El virus es mutante pero la cepa, curiosamente es la misma.

El comunismo y sus aliados tácticos atacan en solapado tropel tratando de transformar los estados en un mundo globalizado, que por unitario, será más fácil de manejar que pequeñas naciones empecinadas en conservar sus historias, sus religiones y sus costumbres.

Y digo solapado porque el empleo nuclear de la fuerza convertiría el planeta en un solar inhabitable para las víctimas y los propios victimarios que serían probablemente respondidos.

Y así, hay guerras locales y controladas, de propaganda, y hasta las deseadas por estupidos separatistas que no dudan en aceptar la “ayuda” de diez mil rusos para exportar a mejor precio los paños de Tarrasa o pasar del “ tres por ciento” al veinte, pongo por caso. Y cito literariamente a Tarrasa con el mayor de los respetos.

Chapò, por cierto, al juez que no ha condenado al archivo de los sueños, el asunto ruso.

Parece de ciencia ficción y es raro que los medios tan proclives a lo novedoso, a lo raro, a lo amenazante, no digan esta boca es mía.

O no saben, o no quieren saber o la mordaza les impide investigar.

Ayer me negué, como de costumbre, a tragarme la puesta en escena de los Juegos.

Cualquier evento con marchamo europeo me produce un malestar difícil de soportar. Me pasa igual con los Goya.

Y es que los años me han enseñado a eliminar cualquier escenografía magnificada, porque sé que el escenógrafo va a dar una coz, política ( a la derecha) o religiosa ( al cristianismo), algo que ya se ve como normal y pertinente.

Y eso que la gente, sobre todo la joven, se empieza a revolver, cosa que a los brujos de covacha , mandilón y epígonos de los miles de Beria que pululan por ahí, les empieza a preocupar.

Si la cosa cambia, cambiarán los virus, pero la cepa seguirá ahí, mientras la pasividad tontorrona y sin proyectos de los “buenos”, no cercené con herbicida sin complejos el origen del mal, allá donde se encuentre.

Europa ya no es un proyecto, es un abigarrado conjunto de mercaderes sin alma, dubitativo y temeroso, cuyo mensaje preferente y casi único es que Trump fracase.

Ayer lució el rosa, Cristo mutó en drag queen y un trío amoroso sugirió lo que ya empieza a hedir, el poliamor.

Y millones de personas embobadas con el acontecimiento.

Lo hacen de puta madre y a mi me coge muy viejo y poquita cosa para lanzarme a mi Sierra Maestra particular o mejor a mi querida Covadonga.

Lo de Sierra Maestra ha sido un lapsus.

Lo único que se me ocurre es seguir dando la matraca con mi blog, hasta que alguna disposición ministerial me lo impida.

Solo dos cosas han mitigado mi desconsuelo: hemos fichado un crack (Endrick) y a Zapatero casi lo linchan en Caracas.

Es un incomprendido, el viejo “Bambi”.

Felipe García Casal (R) . Coronel de Infantería XXIX Promoción de la Academia General Militar.

felipegarciacasal@gmail.com

4 comentarios sobre “¿Escenografía “woke”?

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