Anne Descamps, ha sido la organizadora de los Juegos 2024 y ha entonado el “mea culpa”, no sé con que grado de contrición, por el blasfemo espectáculo de apertura.
Pero no es creíble, porque un evento de semejante dimensión requiere bocetos, ensayos, cambios, opiniones etc.
Un espectáculo televisado para el mundo no es un tema menor. Están en juego el prestigio de la nación anfitriona, los asuntos monetarios inherentes y hasta la política internacional.
Nada ha sido casual, todo ha sido estudiado, ensayado y pretendidamente insultante e hiriente.
Anne Descamps debió de manejar cientos de dossieres sobre la personalidad y “valía” artística de este engendro anti cristiano y pese a ello, lo designò como , cerebro artístico de la parodia satanizada, que han tratado de colar como “arte alternativo”, cosa que los más viejos ya conocíamos , como “kontrakultura”.
Así que Descamps, o miente o sus ayes lastimeros son lágrimas de cocodrilo, más contaminadas que las aguas del Sena.
De Jolly, dicen que es “queer”, que es algo así como no binario y más cosas, todas ellas tan antiguas como el mundo pero que ahora, con tal de molestar, les dan mucho bombo.
O sea, ni carne ni pescao ( sic ) de toda la vida y que está muy bien, pero que es irrelevante.
La cuestión es identificar a los brujos, a los odiadores de Cristo. Una vez identificados, cosa casi imposible, hay que neutralizarlos.
Luego se quejarán y abatirán columnas esperando tiempos mejores, porque ellos son la luz y tienen que iluminar a los ciegos , empezando por eliminar a Cristo de sus corazones y de sus cerebros.
El mal existe, es como una hidra mitológica e inextinguible, pero debemos combatirla. Mantenerla a raya.
Un sacerdote exorcista y muy culto lo decía constantemente. Yo sé lo oí.
El cabrón de Satanás es astuto y nos hace pensar no existe.
A veces utiliza a peones sin valía cultural o personal, pero con afán de notoriedad y con un empuje político y diabólico tras ellos.
Otras , a un pobre “centrista”, que como Macron, admitiría hasta que Juana de Arco era fascista. Lo que haga falta.
Y los santos prelados, ¿qué dicen? Pues más bien poco. Están, supongo, imbuidos por el “silencio”, como respuesta al mal ajeno. Vieja institución canónica.
La Conferencia Episcopal Española, según me cuentan, ha sido tibia en el rechazo. En realidad la tibieza viene de muy atrás, cuando, como decía el “iconoclasta” Sabina : ahora, que explotan los coches…”
Los malos no los quieren y los buenos, o sea nosotros, tenemos la picha hecha un lío. Luego se quejan de que las iglesias están vacías y que la gente, o no se casa, o no bautiza a sus hijos o apostata.
¿Y Bergoglio? Bien gracias, a sus cosas. ¿Y cuáles son sus cosas? Vaya usted a saber.
Francia siempre tuvo una fuerte implantación masónica; hasta dicen que Zapatero va por allí de “tenida”, cuando sus asuntos venezolanos se lo permiten.
Hace tiempo, terminé un artículo insultando a un presentador de televisión de un programa putrefacto, que había limpiado sus excrecencias nasales con la bandera de mi patria. Le llamé hijo de puta.
Calificativo que hago extensivo a este “queer” o como se llame la sabandija que nos ocupa.,
Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R ). XXIX Promoción de la Academia General Militar.
felipegarciacasal@gmail.com
Como siempre, genial Pipe. Abrazos
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Gracias lmolih. Abrazo.
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