Y no es un error. Digo “federalizacion” y no “federación” . Porque lo que anunció Sánchez ayer, lo único importante de su comparecencia, es un pasito más en su proyecto de hacer una España diferente.
Los socialistas siempre han sido federalistas y republicanos. Como mínimo.
También laicistas, más que laicos.
Están empezando a federalizar, entre dos amiguetes de contubernio, uno alto y otro bajito, que podría formar un equipo de minibasket con Albares.
A España le van a cambiar la sala de máquinas unos cuates de ERC y unos votantes socialistas trastornados por la felicidad espuria de que por lo menos “no gobierna la derecha”.
Habrá que cambiar la Constitución y eso supondría un largo camino político y un proceloso mar de consultas, tribunales varios y fiscalías obedientes.
De manera que es posible que se recurra al “nuevo procedimiento” de los hechos consumados.
Y es posible que se recurra también al entontecimiento del estío y al apresuramiento, culminado con esa frase del acervo lingüístico socialista “es un buen acuerdo”
Cuando un jefe de gobierno dice algo tan importante como federar España, no es producto de una indisposición pasajera, como podría aquejar a Biden.
Es algo muy pensado y que por otra parte contribuye a que nos olvidemos de sus problemas familiares y judiciales.
Pasaremos del estado de las autonomías al estado federal y a no muy largo plazo, al estado confederal.
En el segundo estadio, el gobierno central cede más competencias a los gobiernos periféricos y en el tercer estadio, los gobiernos periféricos ceden lo justo a un gobierno central, convertido en una entelequia subsidiaria, es decir, en un ente al que se recurre solo para pedir.
El único obstáculo que se opone, es Europa y los plutócratas que no quieren naciones pequeñitas, sino un gran ente político y unificado más fácil de dirigir. O mangonear, vaya usted a saber.
Si España se federaliza y a no mucho tardar, se confederaliza, los anuentes españoles, que no quieren problemas y la patria unida para ellos es una entelequia engorrosa, van a conocer de primera mano lo que será la insolidaridad, que en definitiva repercutirá en sus bolsillos, que es lo único que parece importarles.
Luego vendrá el cambio absoluto de la Constitución, la consulta al pueblo catalán, que si sale “nones”, tomará las de Villadiego y finalmente la gran consulta de modelo de Estado: monarquía o República.
Estos son los pasitos; el primero lo dio Zapatero con sus actitudes nefastas, ahora Sánchez, a golpe de “consulta”.
Nunca ocultaron sus deseos, González, fue un encantador de serpientes sevillano que sabía que las Fuerzas Armadas eran todavía las vencedoras de la última contienda civil y quiso ir con cautela, molestando lo justo.
Abandonò el marxismo e inició la andadura de una socialdemocracia liderada por él mismo como boss absoluto y compadreando con Juan Carlos en una sintonía personal que para sí hubiera querido Adolfo Suárez.
Pero eso, ya es historia.
España, si los hados no lo impiden, camina hacia otra cosa, en la que la figura de FelipeVI, empieza a estar difuminada y que quizá por su afición a la “navegación”, quizá no conociera el proyecto federal de su presidente de gobierno.
Esperemos, por otra parte, que una vez curado de su desprendimiento de retina, Feijoo pueda ver con mayor claridad la realidad política de su país . A no ser que lo de la federación política de España le parezca un proyecto adecuado.
Lo cierto es que presidiendo la Xunta, la palabra España, la pronunciaba más bien poco.
17 autonomías, 17 estados federados, 17 estados confederados: solidaridad 0.
¿Todo una quimera? Es posible e indeseable.
Una España unida, fuerte, justa, respetuosa con sus gentes y su historia, es lo deseable.
Mientras tanto sigamos navegando en el mar de agosto y mirando al futuro con mirada clara y esperanzada.
Mejor que la de Feijoo que anda el hombre con un ojo chungo. Le deseo un pronto restablecimiento por el bien de España, suponiendo que él y yo tengamos el mismo concepto de España.
Felipe Garcia Casal. Coronel de Infantería ( R ) XXIX Promoción de la Academia General Militar.
felipegarciacasal@gmail.com
Análisis tan certero como triste.
Desenlace previsible de un Régimen cuyo origen es la mentira, la falsedad, el perjurio.
La “puntilla” fue el cambio vergonzante -y vergonzoso- mediante un simple Real Decreto de una bandera que, de forma nítida proclamaba que España era Una, Grande y Libre.
Habían pasado solamente tres años…. y se hacía evidente los “pactos de la Transacción”.
El juego con cartas marcadas de los tahures del Mississippi.
¡¡¡Que Dios lo demande!!!
Me gustaMe gusta
Gracias Lorenzo.
Me gustaMe gusta
Felipe, el problema no está en “federalizar” España, que al fin y al cabo mantiene la igualdad entre los españoles, el problema es que el felòn llama Estado federal cuando quiere decir Estado confederal ( como tú apuntas en tu artículo). Y esto sí que es muy grave.
Me gustaMe gusta
Gracias por tu comentario Luis.
Me gustaMe gusta
Hoy las “clavao” amigo Pipe… Sigo sin comprender porque quieren desmembrar España, ¿que beneficio obtiene el tal Sánchez?….¿mandar?, ¿sobre quien?. Todo es un sinsentido
Desde el iPad
Me gustaMe gusta
Gracias lmolih. Abrazo.
Me gustaMe gusta