Ja soc aquí y el Panteón de marinos ilustres. Hoy cenotafio.

El honorable Tarradellas pronunció, creo que desde un balcón ilustre en un edificio “emblemático” de Barcelona, la frase en catalán del título de este artículo.

Y entrecomillo lo de emblemático porque ahora todo es emblemático. Como antes, los “días históricos”.

No había días normales

Tarradellas era un hombre grande de tamaño y creo que fumador de puros, lo que en principio, inspiraba confianza.

Huyó de España, cuando la guerra civil expiraba con malos augurios para aquellos que no consiguieron detener en sus desmanes al genocida Companys.

Militaban en el mismo partido, ERC, partido creado curiosamente por un Teniente Coronel del arma de Ingenieros, Francesc Maciá.

Volvió, creo recordar en 1980, ya muerto Franco y lo hizo con espíritu conciliador, considerando a España espacio común ( no me atrevo a decir que Patria) y con el deseo y promesa de respetar a todos, en sus lenguas y en sus sentimientos.

Los ochenta, salvo los asesinatos constantes de ETA, fueron años de cambio, de “movidas”, droga y expectación.

La figura de Juan Carlos fue promovida y exaltada por los medios de comunicación, salvo exabruptos de cómicos ( La Trinca y su mofa a la infanta Elena) y cosas así.

Los servicios de inteligencia del Estado también contribuyeron de forma notable.

El rey emérito se sentía feliz y hacía sus escapadas como descanso reparador al peso de la púrpura.

A Tarradellas le fue concedido un titulo nobiliario, como a Vicente del Bosque, por los servicios prestados . En ámbitos distintos, claro, pero los dos, gentes de izquierda.

ERC, como indican sus siglas, también lo es. No al modo conciliador de Tarradellas, pero, no obstante, dicen que no es separatista.

No me lo creo.

Ahora, parece que la vuelta de Puchi es una posibilidad, más que plausible.

Los medios, andan con la matraca habitual, con la rueca de la vacuidad, diciéndonos que es posible que lo detengan o que no.

Parece que su labor informativa es objetiva, pero no lo es. Repetir hasta la nausea el asunto de Puchi sin emplear más adjetivo que un tímido “prófugo” y muy de vez en cuando, es solo un bote de humo, periodístico y político.

Lo dan por hecho y hasta parece que les gusta.

En los disturbios de Inglaterra, el adjetivo y autoría “ extrema derecha “ lo repiten incansablemente.

Pero no revelan sus fuentes, salvo que estas sean, la dirección del medio o su empresa editora. Disturbios igual a extrema derecha.

Y ahora vamos a la segunda parte del título. El panteón de marinos ilustres ha sido convertido en una suerte de cenotafio.

Dos marinos de fuerte raigambre en la Armada, sus restos, han sido exhumados y trasladados cumpliendo el mandato de una ley restrictiva y discriminatoria.

Militares, marinos, matemáticos y geógrafos, de quienes no se conoce oprobio ni vesania.

Mientras tanto y si no me equivoco, a Santiago Carrillo le acaban de distinguir con no sé qué, en mi querida Asturias, con la aquiescencia equivocada y cobarde de un Partido Popular, que está llamado a gobernar.

Si yerro en algún dato estoy dispuesto a disculparme y rectificar.

Mientras tanto, la herrumbre hecha estatua del genocida Ernesto Guevara, campa por sus respetos ante la mirada atónita y a veces indignada , de vecinos de mi otra querida tierra, Galicia.

Andan unos señores enredados en el dudoso empeño de que los militares con veleidades de “extrema derecha” sean apartados de las Fuerzas Armadas.

Dinero para otro chiringuito y tertulias de televisión.

Como acertadamente decía el juez Calatayud, influencers y tontos, muchos, pero mecánicos muy poquitos.

Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R ) XXIX Promoción de la Academia General Militar.

felipegarciacasal@gmail.com

5 comentarios sobre “Ja soc aquí y el Panteón de marinos ilustres. Hoy cenotafio.

  1. Según me dice un compañero, al que supongo bien informado, la profanación histórica -en este caso no ilegal- ha sido con el consentimiento de sus deudos.

    Como la de José Antonio Primo de Rivera, como la de Mola o Gonzalo Queipo de Llano.

    El rendirse sin haber luchado es un oprobio que debe caer sobre los consentidores.

    Hasta ese punto han conseguido los enemigos anular la voluntad de lucha, la rendición.

    ¡¡¡Qué asco!!!

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