En un paseo por el campo, unos amigos vieron a una pareja de la Guardia Civil, en actitud entre vigilante y pasiva.
Se acercaron y preguntaron a los guardias si había algún problema . Estos le contestaron que no, que simplemente habían recibido la orden de impedir la entrada de Santiago Carrillo si este intentaba hacerlo por su zona de responsabilidad.
Uno de los guardias, el más joven añadió: “Es un servicio inútil, ya sabemos que Carrillo está en Madrid”.
Ya conté este “sucedido” en otra ocasión pero creo merece la pena recordarlo porque de alguna manera resume lo ocurrido hoy con el bondadosamente llamado “exiliado” por algunos medios de comunicación. Los blanqueadores.
En una película, una más, sobre las agencias de inteligencia americanas, el señor presidente preguntó ¿cuántas agencias tenemos? . Al parecer eran 17 y subiendo.
¿Cuántas hay en España? Pues muchas y no me gusta citar, pero es tan sencillo como googlear un rato y les saldrán unas cuantas.
Lo dije cuando el asalto a la valla de Melilla, ¿estaban todas las agencias y servicios de información aquejados de un ataque de inepcia o simplemente informaron al mando político y su información fue desatendida?
Juzguen ustedes mismos.
Lo de Puigdemont, lo mismo. Es materialmente imposible que no se conociera el calendario, el trayecto y la actitud pasiva de las fuerzas del orden, a instancia de orden recibida.
A Puchi, posiblemente le han pinchado las comunicaciones desde días antes de su llegada a Waterloo y no digo yo que hasta le hayan facilitado la huida en el periodístico maletero.
Es todo a mi humilde entender un pacto, cuya finalidad es el federalismo en un primer estadio y después quizá el referéndum.
Si se hiciera ahora la consulta, posiblemente saldría el no, pero todo es cuestión de adoctrinar y en eso las televisiones autonómicas catalanas son maestras.
Se repetiría hasta que saliera el sí.
Ahora han lanzado el palabro “apaciguamiento”, como antes lo fue el “encaje”. Eufemismos que pretenden difuminar la realidad.
La falta de visión política, de determinación de mantener unida a España y el olvido de los catalanes que se sienten españoles y a quienes no se da voz, son palmarias.
Chamberlain optó por el “apaciguamiento” y a Hitler le entró un ataque de risa.
Como saben , Churchill, se lo advirtió a Chamberlain: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra, habéis el elegido el deshonor y tendréis la guerra”
Mientras tanto seguimos navegando y tostándonos al sol y al sosiego, que dicen que es una forma inteligente de utilizar la moderación.
Señor, díganos algo.
Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R ) XXIX Promoción de la Academia General Militar.
La historia se repite
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Gracias Lorenzo
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No te quepa la menor duda. Abrazos
Desde el iPad
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Gracias lmolih. Abrazo.
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