Edmundo, el peligro no ha pasado

Creo que lo he contado alguna vez. Pido disculpas si es así.

Tenía una médico de cabecera cubana, excelente médico, que además era amiga. Con un ojo clínico especial, como el que suelen tener casi todos los médicos de medicina general.

Era entrar en la consulta y casi sin tiempo te decía el porqué de tus dolencias y acertaba siempre.

A un servidor le mandó al cardiólogo con cajas destempladas y le salvó la vida.

Era una cubana típica, parlanchina, refunfuñona y cálida a su manera.

En alguna ocasión hablamos de una mujer que trabajaba en casa y que también era cubana y que nos pedía medicamentos para llevar a Cuba, estuvieran o no caducados.

En ese momento, A ( solo ) , que así se llamaba nuestra amiga medico, torcía el gesto y cambiaba de conversación. Huía de sus compatriotas como de la peste.

No tardamos en saber el porqué de semejante actitud. Nuestra amiga y médico no se fiaba de la inteligencia cubana y sus colaboradores en España.

Nunca nos lo dijo, pero era fácil descubrir el motivo de sus recelos y silencios. Además protegía a parte de su familia , todavía en la isla.

A lo más que llegó, fue a contarnos la división de sus compatriotas en “comemierdas” o “gusanos”, según apoyaran al despótico sátrapa o lo rechazaran , al decir, de los fieles a Castro y su caduca revolución.

Tenía miedo de hablar y no era persona timorata ni por supuesto, inculta. Sus temores, supongo que serían fundamentados.

Con Edmundo Gonzalez, el presidente fallido, por unas papeletas misteriosamente desaparecidas, puede ocurrir otro tanto, porque el peligro no ha pasado.

El brazo de las dictaduras comunistas es alargado y cualquier mente maquiavélica puede “diseñar” un accidente del veterano político, que por ser sufrido en la distancia, eliminaría un problema político, que sin duda surgiría, de producirse en la propia Venezuela.

Esto es una pura especulación, sin ninguna apoyatura, sin ningún indicio, más que el asesinato de disidentes, como el no muy lejano de Litvinenko, con una dosis de polonio que lo eliminó lenta y dolorosamente. Como a Trotsky, a golpe de piolet, como a tantos otros.

Repito, es especulación y nada más.

No obstante, la contrainteligencia española y la seguridad, deben plantearse este extremo, que repito una vez más, es pura especulación.

Pasan cosas raras, como el atentado a Vidal Quadras, con sicarios que van cayendo pero que de momento no llevan a “la mano que mece la cuna”. Ni al porqué.

Por no recordar a Carrero.

Felipe Garcia Casal. Coronel ( R)

XXIX Promoción de la Academia General Militar.

2 comentarios sobre “Edmundo, el peligro no ha pasado

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