Del asunto real, del Rey emérito, se ha dicho mucho, pero como en tantas otras ocasiones, se han dicho medias verdades, simplezas con sesgo perverso.
Cada uno arrimando el ascua a su sardina ideológica o dineraria. O a ambas.
Yo poco o nada puedo aportar más allá de lecturas e intuiciones que se remontan, estas últimas, a muchos años atrás, cuando SM era jaleado por palmeros de toda laya , que por mor de medios de comunicación múltiples y variados, aconsejaban a D. Juan Carlos , apartar a los cortesanos de guardarropía y rodearse de gente joven, moderna y desinteresada.
El grupo PRISA, con Jesús de Polanco pilotando la nave, aupó simultáneamente al monarca y a Felipe González.
Cuando el 23-F, la opinión pública y prácticamente toda la “publicada”, llevaron al Rey en volandas riéndole las gracias y considerando “pecadillos reales” las pulsiones que según Pilar Eyre, venían de lejos. De San Javier, con “meublée” al efecto.
Siempre hubo un runrún, pero la gente estaba más por admitir casi todo lo que viniera del “salvador de la democracia”.
Además en España se perdonan casi todos los desmanes de entrepierna pero no los de “faltriquera”.
De un reputado presidente de la Segunda República, se decía que se había casado con su cuñada, como tapadera a los amoríos con el hermano de esta.
Parece ser que murió en Montauban pidiendo confesión. Estaría acojonado después de haber dicho que “ni todos los conventos de Madrid valen la vida de un republicano”.
Dicho y hecho, ardieron como teas.
Aficionado a escribir, de él dijo Unamuno, que era “un escritor sin lectores”.
Lo de Montauban lo llevan muy mal los escritores de cámara socialistas. Y lo niegan.
Yo me fío más del sacerdote que lo auxilio espiritualmente cuando se moría.
Luego ya en la modernez, hubo hechos parecidos y descabalgamientos importantes , cambiando de semoviente varias veces y de distinto sexo en alguna ocasión.
A nadie le importan ahora esas cuestiones, salvo que afecten a las faltriqueras de todos, como antes decía.
El problema, uno de ellos, puede surgir, cuando la “pulsión”, lleva al regidor a desentenderse de sus obligaciones públicas.
Al menos aparentemente.
Pero el hombre “que salvó la democracia” tenía la bula del pueblo español, otorgada por Jesús del Gran Poder y Felipe González.
¿Y la masonería? Bien gracias.
Desde que en Suresnes un socialista atendió una llamada exterior y volvió a la reunión con gesto de entusiasmo diciendo “la masonería nos ha aceptado”, desde entonces digo , todo bien.
Será por tiempo.
Pero ahora las cosas han cambiado y hay tratadistas que valientemente dicen que Juan Carlos estaba al tanto de la asonada y que se puso de perfil
Y ya le quedan menos valedores porque los pelotas irredentos se han hecho mayores; para los jóvenes esto es una entelequia y a los que quieren erradicar definitivamente la monarquía, estos asuntos de entrepierna les vienen muy bien.
Aunque ya no haya pastillita azul que haga “enarbolar” de nuevo el pabellón real que, al parecer, debería pasar al acervo cultural y popular, como pasó el famoso “cipote de Archidona”.
Ahora digo, ya casi no tiene palmeros porque la adulación venga de civiles o militares de la OCN, del SECED o la Tercera del Alto, que confundieron lealtad con la “fe del carbonero”.
El otro día en “La mirada crítica” decían que incluso los herederos de uno de los servicios citados, le habían “puesto piso” para sus encuentros de estado con María Garcia García, de Totana (Murcia)
El asunto de Mitrofan el pobre oso y cacerías varias , una de ellas con Corinna “zu”, hicieron pedir al monarca un perdón que dejó indiferentes a casi todos.
El “salvador de la democracia” se sintió abandonado, pública y familiarmente ( excepción hecha de la siempre fiel Elena) y fuese.
En la “Navaja de Ockam” al que siempre recurro, el fraile decía que entre varias soluciones a un problema, la más sencilla suele ser la acertada.
Así que si la chica de Totana se pone farruca, los servicios deben tomar providencias y mejor pagar que adoptar medidas delictivas, como en opinión de Gordon Thomas, hizo el MI5 y sus luces estroboscopicas en un túnel.
Lo dice, repito, el autor inglés, no yo, por supuesto.
Era un desdoro que el heredero de la corona británica pudiera tener un medio hermano musulmán.
Vaya usted a saber.
De todo lo dicho, para mí lo importante es lo siguiente:
1º Si D. Juan Carlos sabía lo del 23 F, y según últimos testimonios como el del ínclito enredador monárquico Anson , sì lo sabía, ¿cómo es posible que permitiera que a los actores de aquellos hechos, se les encarcelara durante años?
La abuela Madre de Inglaterra no abandonó a los suyos durante los bombardeos y los británicos la adoraban. Es la consecuencia lógica a la lealtad bien entendida.
2º Si el pago por el se silencio de la “vedette” se hizo por vía “fondo de reptiles” o sea público o por vía Manolo Prado, íntimo del Rey y administrador de sus bienes.
Estas cuestiones y muchas más, espero sean reveladas en el libro de Memorias del que D.Juan Carlos ya tiene las gabelas.
Puestos a elucubrar, también me pregunto por qué ahora este embrollo creado por un personajillo que vende hasta los efluvios corporales de su mamá.
Por qué precisamente AHORA? Y a una editorial holandesa. Curioso ¿no?
¿Cui prodest?
Si hay que montar un escándalo…pues se monta. Será por dinero.
Una tercera cuestión y ya fuera del contexto anterior, Felipe González ha dicho que es necesario modificar la Constitución porque si no España se va por un sumidero.
Solo le ha faltado decir que es prerentorio sacar del juego electoral a los partidos políticos que ni quieren ser españoles y que tampoco creen en otra democracia que no sea la suya.
Alemania lo tiene claro, por ejemplo.
Bien Margarita Robles que ante la insinuación festiva y jovial de Terradillos, contestó que ella no comentaba hechos que desconocía y que no había vivido.
Gonzalez, más sevillano, dijo que no tenía ni “puta idea”.
Felipe García Casal. Coronel de Infantería (R)
XXIX Promoción de la Academia General Militar.
Me ha encantado la lectura de hoy, entre otras cosas por tu sabia ironía. Abrazos Marineda
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Gracias lmolih. Abrazo.
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