En 1978, Garci hizo una película cálida e intimista, como casi todas las suyas.
Venía, si no recuerdo mal, del partido comunista, pero su cine reflejaba màs bien al hombre inteligente que ya intuía que España había cambiado y que el mandato de Franco la había transformado.
Ya no cabía el socialismo real, es decir, el comunismo, pero sí un socialismo progre bañado en la purpurina de la socialdemocracia.
El cine, como parte importante del paradigma a imponer, jugó un papel fundamental, como la radio y posteriormente la televisión. También la prensa, pero en menor medida porque el español remolonea a la hora de leer.
Garci, aportó su visión política pero atemperada por el cineasta de fuste, que como el intelectual de verdad,prima el arte o la literatura sobre sus creencias
Y acertó y Hollywood le premió, como a Almodóvar entre los grititos alborozados de una Pe, casi niña.
Aquel cine de época de los ochenta fue el cornetín de órdenes para guionistas, directores y productores que al contrario de Garci y como un solo hombre, nos trasladaron sus simpatías políticas, bajo el siempre seguro paraguas de las subvenciones y la égida de políticos de nivel con quienes compartían partidas de billar en la famosa Bodeguiya(sic)
Y también actores, como el transformer cómico, Sacristán, que devino en socialista , entre tristón, y filósofo de Chinchón.
En “Solos en la madrugada” Garci y Sacristán logran comprimir en unos metros de cinta todos los tópicos contra un franquismo ya sin Franco.
Menos mal que la inigualable Fiorella Faltoyano da una réplica al tristón y cínico locutor de radio (Sacristán) suavizando su política de micrófono progre y naturalmente, premiado.
Ahora, nuestro hombre de Chichón, con su voz privilegiada pero cargada de años, critica al gobierno socialista.
Como Saulo de Tarso descabalgado de su contumacia progre y confortable.
Bienvenido, supongo , al club de Sabina y otros muchos que se dicen avergonzados pero que en realidad son unos farsantes a los que ya no les queda ni un Franco contra el que luchar, aunque fuera de boquilla.
Como aquel ingenioso que debajo del pasquín del PSOE, que rezaba “Cien años de honradez” escribió “y ni un minuto más”
Sabina, menos rojo, Sacristán en su papel habitual de hombre triste y atribulado por la política actual del gobierno.
Ya solo nos queda esperar por Ana, por Víctor y por Bardem.
Por Marisol no, que ni está ni se le espera.
Garci, incluso le hizo un guiño a Juan Carlos en “Volver a empezar”
Que tiempos los 80…ilusionantes, demoliendo el pasado…
Lástima que,como Sabina nos cantaba sin asomo de vergüenza, “ahora que explotan los coches…”
A mi ya me importa una higa, que cambien o que se enroquen.
Felipe García Casal. Militar y escritor.
Certera definición de aquella piara que se hizo de oro:
”Otros muchos que se dicen avergonzados pero que en realidad son unos farsantes a los que ya no les queda ni un Franco contra el que luchar”
Y en esa piara no solamente están los “artistas” las “gentes de la cultura” también están los políticos responsables de aquellos aciagos años 80.
Segad vuestra cosecha.
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Gracias Lorenzo.
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