Cuando el quietismo es inmoral

Dicese, quizá con acierto, que las personas reflexivas y pacientes son las inteligentes y los impulsivos, los exaltados, suelen ser gente de poco seso y exceso de infantilismo sazonado con ansia de notoriedad.

Creo, humildemente, que hay de todo.

Gente arriscada y pensadora y merluzos envueltos en patinas de sosiego, calmos con mirada china y de largo alcance que creen poseer soluciones a muy largo plazo.

Mingote, alférez provisional que fue, creo recordar que pintaba sus monigotes políticos, mitad personas con bigote y gesto airado, mitad enorme pedrusco que le impedía avanzar.

Era su forma gráfica de representar a los “inmovilistas” aquellos sujetos cuyo pecado consistía en avanzar, pero portando en sus mochilas, macutos, la gratitud a quien había puesto orden y el deseo de conservar las esencias: Dios, Patria, Justicia, familia, orden, paz en las calles etc.

Pero la socialdemocracia europea y anglo determinó el camino so admonición de dejarnos a oscuras los candiles por falta de petróleo.

Y los mantenedores del Nuevo Régimen, militares muchos y autodenominados “los divinos” se dedicaron a impulsar la nueva política y a ensalzar , a veces, groseramente, la figura del monarca, designado, no olvidemos, por el denostado, profanado y odiado hasta ser su cabeza objeto de patadas en un fútbol asqueroso al que al parecer no afecta el “delito de odio”

Aquellos “divinos” pensantes , que huían de cualquier política que no asegurara su ascenso profesional, carecieron de estudio profundo de la historia patria.

Pusieron parches, D. Juanito navegó, y España , mal que bien, también navegó, hasta que los políticos, no todos, defecaron en nuestra historia y abrazaron una forma de vida que creían única y que ahora se les desmorona, por mor de una Europa real, al margen de la Comisión y de Von der Brujen.

Y vivieron tranquilos, riéndole las gracias al monarca como bufones ridículos.

España pasó de los bombazos de ETA a las gumías aficanas; la chica violada, el anciano martirizado, las casas allanadas etc. son cosas de ultras que agitan y destruyen la paz octaviana que nos procuran Yoli, Rufián y Marlaska.

Ustedes periodistas de izquierda y radicales de extremo centro, no pueden evitar que la gente se organice y defienda, como lo hicieron contra Esquilache, contra el felón, contra los chequistas.

Cuando el que detenta el monopolio de la violencia, el Estado, hace dejación de funciones, es, el tan otrora proclamado “pueblo”, el que sale a las calles.

No sé si hay grupos organizados de defensa o grupos organizados de “falsa bandera” que no hay como un malo para ejercer también de Maquiavelo.

Dos imágenes me han taladrado el estómago: tres guardias civiles vapuleados por un energúmeno y la final de tenis.

Y no porque hayan apeado a nuestro murciano universal.

Y es que el quietismo, los veleros , los premios y demás actividades reales creo que son una forma cómoda de parecer equilibrado, imparcial y simpático.

Parece ser que el primer Borbon rey en España, era conocido como “el animoso” la saga familiar continúa, quizá con una pequeña variante semántica “el animado”

Sé que hoy voy a incrementar considerablemente el número de críticos.

Pero, qué quieren ustedes, me la pica un pollo.

Felipe García Casal Militar y escritor.

2 comentarios sobre “Cuando el quietismo es inmoral

  1. Muy de acuerdo Pipe.

    Cuando se haga la autopsia al cadáver, de lo que fue Una España Grande y Libre -hoy víctima del cáncer del 78- habrá que analizar la responsabilidad de aquellos capitanes amigos del Rey -y de su generación- que luego tan alto llegaron.

    Y que siguiendo los deseos de su amigo demolieron lo que con sangre, sudor y lágrimas, habían edificado sus padres.

    También la responsabilidad de muchos de esos padres, que acomplejados, siguieron como las ratas del cuento al flautista de Hamelin.

    Vencidos

    unos por la edad.

    Y otros por ascensos y dádiva.

    ¡Qué pena! ¡Y que asco!

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