Tchouameni, un politólogo, un visionario.

Los cachorros y no tan cachorros han vuelto por sus fueros. Pero no el que representa el Gernikako Arbola que cantaba y componía a la vez Iparragirre.

Él lo concebía como símbolo del acuerdo, de la convención de marchar juntos vascos y castellanos.

Los fueros de los energúmenos que ahítos de gloria efímera han silbado al himno de España y recordado a ETA, son los resabios de gente que ha sido alimentada por el odio de unos y el pragmatismo de los peores, que son los que venden a la que debería ser su patria, por las monedas de Judas.

El que esto escribe nunca supo con certeza si son las masas las poderosas o las minorías, las que mueven las palancas del mundo.

José Antonio, decía que eran los poetas, Spengler, que era un pelotón de soldados quien salvaba a la humanidad, el cretino de Dani el rojo, que los adoquines de Monmartre, y algún clásico latino sentenció para los restos que vox populi, vox Dei.

Y la sabiduría popular siempre sostuvo que tranquilidad viene de tranca.

Por todo lo dicho, yo solo puedo argüir que los políticos solo temen a las masas con teas humeantes y que se ríen de las minorías indignadas.

¿ Quien es ese muchacho chillón con megáfono? Compradlo. Y suelen acertar, es lo que siempre se llamó humint, inteligencia ad hominen.

Pero cuando las masas invertebradas de las que nos alertaba Ortega marchan hacia el palacio de invierno, los que viven su vida artificial creyéndose en posesión de la verdad suprema, esos digo, corren como puta por rastrojo poniendo a salvo su bienestar, sin entender nada o lo que es peor, mesándose obscenamente los cabellos.

Y gloso 1917, por favor.

Aquí se abaten cruces, se remueven osamentas, se roban casas, se apalean ancianos, se violentan mujeres y todo en aras de buscar un equilibrio entre humanos distintos y por veces contrarios. Alguien dijo con acierto que si quieres hacer reír a Dios , cuéntale tus planes.

Y mira por donde llegó Trump y ya tenemos la sensación que el NOM y la Agenda de los cojones se han diluido, como si esos macroproyectos fueran ideicas de plutócratas, gente con pedrerías por collares y el puño levantado más que nada porque hay que disimular.

Y entonces llegó Fidel y mandó callar…¿se acuerdan? Pues eso.

Se debe empezar por dejar los estadios vacíos cuando silben al himno, llamen simio a Vinicius o jaleen a los asesinos etarras.

Y no pasará nada. Y si pasa, pues que pase.

Sostengo, como Pereira, que los inútiles, los cobardes, los cacos de poltrona y cáncer de alma, solo temen a las masas.

Estoy con Tchouameni, que a la próxima se piran.

Leí que un locutor habló de libertad de expresión, pues contrapongamos libertad de movimientos y hacemos un mutis por el foro con carácter multitudinario.

Si se hunde el fútbol, no hay político que se salve.

En fin, cerdos vociferantes, volved a vuestros potes y que ese txacoli de mierda se os atragante, al menos hasta que respetéis mi himno y la memoria de amigos y compañeros a los que asesinaron quienes jaleabais, por un puñetero partido de fútbol, que encima lleva el patrocinio de un Rey, al que detestáis.

Tchouameni, insisto, no es Kross, pero es un visionario.

Felipe Garcia Casal. Coronel (R)

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