Qué hacer cuando la seguridad jurídica se va por el sumidero de la política?

Pues no tengo ni idea. Ni capacidad de reacción, ni ganas de luchar.

A veces, creo que un prolapso se ha adueñado de mis entendederas y que veo la realidad con visión miope y distorsionada.

Debe de ser eso.

Pero luego, me alejo de “las pantallas” y voy al trafago de las leyes y resulta que no son tal trafago y están claras y al alcance de cualquiera que necesite saber a qué nos debemos como ciudadanos y de lo que debemos huir.

Sabemos que la primera interpretación de la ley es la literal, in claris non fit interpretatio.

Por ejemplo, el artículo 8º de la Constitución impone a las Fuerzas Armadas el deber de preservar la integridad territorial de España.

Si se busca el significado, tanto etimológico como gramatical del término integridad, queda claro que cualquier intento de segregación de un pedazo de tierra, islote o ciudad españoles, debe ser impedido por el sujeto que tiene el monopolio de la violencia, el Estado, en el caso que nos ocupa, son las Fuerzas Armadas las encargadas de ejecutar dicho impedimento.

Ahora viene trampa saducea de la dosificación, la aplicación de la adecuación de medios y respuestas de modo proporcional etc

Lo cual está muy bien y forma parte del relativismo moral imperante en Occidente y no de forma casual.

Bien, las FAS, son disciplinadas pero ¿han cumplido con el mandato constitucional?

La integridad territorial es tan preferente en la convención política, que el artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, señala como punibles, las agresiones, amenazas o injerencias en países soberanos.

Por si hubiera un resquicio legal, una reticencia de leguleyos progres o palmeros de tertulia, señala también el derecho a la defensa nacional ante invasiones o ataques extranjeros.

Ahora recurrirán a la argucia semántica hablando de “migración” y no de invasión.

Otro enigma consiste en saber si el Comandante General de Ceuta, ha disuadido algo, porque uno de sus cometidos y no menor, es preservar y disuadir en el entorno terrestre y fronterizo de soberanía nacional.

Y ya puestos a elucubrar dos últimas consideraciones, una, ¿ por qué se designa a Ángel Víctor Torres, coordinador o no sé qué de Ceuta, si hay un Comandante General, por cierto sin mácula ni “asuntos” a dilucidar.

Quizá por docilidad; claro que visto lo visto, la mansedumbre se ha revestido de disciplina, racionalidad, mesura y un larguísimo etcétera.

Lo cierto es que Ceuta ha sido invadida y me temo que infectada. ¿ Nadie previo este pequeño asunto sanitario?

Dice el señor ministro de Transportes y movilidad sostenible, que la agenda del Rey la marca el gobierno.

Pues como funcione como los trenes, SM no irá a Ceuta.

Otra curiosidad constitucional, todo ciudadano español tiene derecho a la libre circulación. Pues al parecer SM, no. Depende de lo que diga Puente.

Por cierto que será movilidad sostenible?

Y último apunte a modo de post scriptum:

Dice Kaja Kallas la estonia encargada de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad que, hay que ser prudentes, equilibrados en las relaciones con Marruecos y en lo que respecta al control fronterizo, pues que la Comisión Europea delega en los estados miembros.

Será estonia, pero ni Morante de la Puebla.

Felipe García Casal . Coronel ( R)

2 comentarios sobre “Qué hacer cuando la seguridad jurídica se va por el sumidero de la política?

  1. A ver si de una vez por todas, el Comandante General de Ceuta y resto de altos mandos de las FAS asumen que la obediencia al enemigo se llama traición.
    Y el Rey, que para ser el Jefe Supremo de las FAS no necesita autorización del Gobierno.
    Solamente poner sus atributos de mando, y viriles, sobre la mesa de quienes pretenden impedirle cumplir las obligaciones de su jefatura.

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