Dragó, José Antonio y otras curiosidades

La muerte de Dragó ha pasado sin pena ni gloria televisiva. Le habrán encargado a un meritorio un obituario congelado, de esos que se escriben cuando ven renqueante a un personaje público y se barrunta su muerte.

Para dar “la primicia”, que es cosa que preocupa mucho a periodistas, directores y empresarios.

Y después, la venganza, que es el silencio, una suerte de escarnio intelectual.

Lo de Dragó les ha tenido que doler mucho, porque venía de la izquierda combativa, la de cicatrices familiares y humedades de cárcel.

Pero en Dragó pesaron siempre más sus lastres intelectuales que sus anhelos y fantasías políticas.

Fue un presentador heterodoxo, nada de un apuesto y remilgado periodista del común.

Cuando el felipismo, tuvo los santos guevos ( no encuentro la diéresis) de hacer un programa sobre los escritores falangistas.

Supimos entonces, gracias a él, que la Falange fue algo mas que una amalgama de jovenes universitarios que acudieron al banderín de enganche del romanticismo, de la la camisa mahon y las proclamas de aquel magnífico escritor y político italiano apellidado D’Anunzzio.

En aquel programa, Dragó dejó clara su postura política en contra de los postulados falangistas, pero tuvo la gallardía intelectual de citar y ensalzar a los grandes escritores de la Falange.

Luego vino la conversión sauliana y le vimos en la grada de general, escuchando con atención a Tamames un outsider de la política que desde la lejanía de la edad y con la sabiduría que esta proporciona, le dijo a quien quisiera oírle, que España no es que sea un patio de monipodio, es, y ustedes me

dispensarán, el coño de la Bernarda.

Balbin también tuvo un programa de televisión que se salía de la ortodoxia establecida por los chamanes del régimen felipista. Y como ahora ocurre con las redes sociales, era el último bastión en el que se refugiaban quienes defendían otra forma hacer política. Se llamaba “La Clave” y Balbin , con su barba y pipa se convirtió en un mesías de la libertad de expresión.

Lo suprimieron, claro.

Francisco Umbral, hizo lo propio y en uno de sus libros magistrales “Las palabras de la tribu” dedicó un capítulo extenso a los escritores falangistas, capítulo laudatorio, lo cual es doblemente valioso conociendo la personalidad del escritor vallisoletano, afincado en su Madrid.

De José Antonio, escribió : era un buen prosista orteguiano y dorsiano, con mucha influencia lírica del 27, cosa que nunca se ha dicho.

Glosa, laudatoriamente como decíamos a Foxa ( la mejor novela de la guerra civil , Madrid de Corte a cheka) ; D’Ors, García Serrano; González Ruano; Giménez Caballero y más que no citaremos.

Andamos ahora trasladando muertos, le ha tocado a José Antonio y no sabemos bien por qué.

Será porque falta talla intelectual y sobra vesania, vaya usted a saber. A José Antonio le condenó a muerte un tribunal de 14 milicianos y solo un ponente jurista: Eduardo Iglesias Portal, que no estaba de acuerdo con la sentencia.

Iglesias Portal, volvió a España a mediados de los 50 y vivió tranquilo hasta su muerte. No hubo venganza.

No soy de himnos, pero hoy cantaré Prietas las filas y buscaré entre los luceros a ver si tengo la suerte de que José Antonio me envíe un abrazo, como hizo con Iglesias Portal.

Eran amigos.

Felipe García Casal XXlX Promoción AGM

8 comentarios sobre “Dragó, José Antonio y otras curiosidades

  1. Los que nacieron, o dejaron de vegetar, a partir de 1975 han sido intoxicados, gracias a las distintas leyes de (mala) educacion, con muchos mantras de la izquierda. Entre ellos este: «La cultura, en general, es patrimonio de la izquierda y la derecha, una panda de fascistas». Y ahí y así siguen. Excelente comentario Pipe.

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