Paco Vázquez on fire

Le veo con cierta frecuencia, impecable como siempre, presto al saludo e iniciando el gesto de descubrirse cuando una señora lo requiere.

De la vieja escuela, lo que es de agradecer dados los tiempos que corren.

Su compleja personalidad le lleva gustoso a aceptar las mil y una invitaciones de gentes de barrio que le recuerdan con admiración.

También, por regla general, prologa los libros que escriben coruñesas, después de haber pasado por el tamiz del hombre inteligente que es.

Y los presenta sin reticencia,dejando claro en su parlamento su pensamiento liberal, coruñés y español. También religioso sin mojigaterías.

Como de Paco Vázquez se ha escrito todo, poco ya puedo aportar, salvo curiosidades de índole humano que pueden ayudar a comprender la personalidad compleja, en sentido laudatorio pero real, de quien otrora fuera Embajador de España ante la Santa Sede y Alcalde de LaCoruña.

Posee una biblioteca tan extensa que de vivir otro insigne coruñés, Carlos Martínez Barbeito y Moras, competirían en longitudes de anaqueles.

Pero hay una curiosidad que juega a favor de Francisco Vázquez y la constituyen los once mil tebeos que atesora con la vehemencia de un librero de viejo que sabe que tiene un tesoro. Así los llamábamos entonces. Tebeos.

Cinéfilo, presumo, de una sola película, ha visto El puente sobre el río Kwai, hasta saberse de memoria parte de los diálogos en los que quedan patentes, el honor, el sacrificio, la amistad.

Y no es pura casualidad, su padre lo educó en esos valores inmarcesibles, por mucho que algunos traten de borrarlos y cambiar el paradigma que hace a la humanidad más respirable.

Rectifico lo de cinéfilo de una sola película, ha sido una metonimia poco acertada, como si se dijera de quien esto escribe que es espectador permanente de Del rosa al amarillo.

De Francisco Vazquez se ha dicho que en el solo había un posibilista político, un pragmático que pasó del socialismo a la social democracia y de ahí al liberal socialismo.

Yo no lo sé, solo tengo claro lo que figuraba en una pared de uno de mis destinos profesionales y que rezaba Facta non verba.

Y los facta de Paco Vázquez ahí están y hasta se pueden recorrer por kilómetros a los aires atlánticos de esta bendita ciudad.

Y más, claro.

Quizá lo menos conocido de su trayectoria política lo constituya el hecho de que fue un actor principal en la secreta preparación del segundo congreso del partido en el que se decidió abandonar el marxismo.

Primero socialista, luego marxista. Eran sus palabras.

Luchó denodadamente contra el nacionalismo radical, cosa que nunca le agradeceremos bastante.

Ya en el Vaticano, me consta que siempre que fue solicitado, coadyuvó al bien de su país.

Todo lo anterior no es un ditirambo fuera de época, como aquellas notas de sociedad de periódicos amarillentos por el paso del tiempo.

Y me he decidido a escribirlo porque D. Francisco, ha emprendido otra batalla a la que me sumo sin temor alguno y es que yo también sería el abajo firmante de la carta que ha enviado al Deportivo de La Coruña porque alguien o algunos, quieren rebautizar, por un nombre galleguizante que parece salido de aquel invento chusco denominado la Cova Céltica.

Pasamos de La Coruña, a A Coruña y ahora los jóvenes rematan con un solitario y triste Coruña que a los viejos, al menos a mí, me chirría como o eixo no rio .

Y termino con lo que en realidad ha dado lugar a este artículo:

Paco Vázquez ha estado genial en una entrevista televisada en la que cita a un gurú de la sociología muy próximo a Sánchez , que tituló su tesis doctoral como “Ética del engaño, del secretismo, transparencia y falsedad”

He tratado de hacerme con la mencionada tesis pero ahí sigo buscando.

Aquilino Cayuela quizá pueda proporcionarla.

Tuve ganas de levantar en hombros a D.Francisco, pero es hombre de peso. También físico.

La manipulación, el engaño, el infundio , forman parte de una guerra tan antigua como el mundo y que ahora decimos que es intrínseca a la guerra híbrida.

Por cierto el escribidor se llama al parecer Diego Rubio.

Habría que leer la tesis para deducir con certeza, si solamente describe o hace apología, como hicieron aquellos maestros, Edward Bernays, Goebbels o Kevin Mitnik, pongo por caso.

Felipe García Casal. Coronel (R)

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