Sesión vermouth, tea party o tardeo de los señores obispos.

Permítanme que me defina de antemano para evitar malas interpretaciones.

Soy católico fijo discontinuo. Educado con curas, creyente con dudas y cada vez más rezador porque veo el horizonte amenazadoramente próximo.

De manera que no tengo ninguna clase de inquina a los señores obispos por el mero hecho de serlo.

Inquina no, pero reservas mentales si.

Distingo entre curas, admiro a muchos y miro con ojos achinados a los que considero funcionarios de jicaras y mojicones, plácidos y enredados con cuestiones banales y problemas de sacristía de pueblo.

Dicho esto último con todo respeto.

A cierta parte, y no menor, de la Iglesia la eché en falta cuando el terrorismo asesinaba sin tregua.

Aquello no fue cuestión de virgenes prudentes sino de silencio atronador por cobarde.

Hubo curas que dejaron el coche lujoso y montaron en el borriquillo evangélico del Pozo del Tío Raimundo y eriales del mismo tenor: padre Llanos, Paco García Salve, Diez Alegría y algunos más. Y hasta un general.

El problema es que como tantos comunistas, trataron de acabar con la miseria confundiendo justicia social con marxismo. Aquello fue pasajero pero dio mucho juego.

Luego estaba otro tipo de curas, de batalla, y no es metáfora, como Huidobro SJ, el trabucaire Merino o D. Camilo salido del magín literario de Guareschi y que se las tenía muy tiesas con el alcalde comunista D. Peppone, creo recordar.

Vamos al grano y ustedes dispensen

He visto, visionado según dicen ahora los periodistas, dos vídeos.

Uno de ellos muestra a un grupo de mitrados, al sol de una terracita y a una mujer de mediana edad, que se les acerca y les reprocha la actitud de la Conferencia Episcopal ante lo que, a ojos vista, parece una inacción total.

Y les dice, esta mujer , algo para mí muy interesante y es que eludan hablar de la Patria cuando esta siempre estuvo considerada un bien moral.

Silencio, salvo que uno de ellos se queja de que estaba interrumpiendo la citada mujer, micrófono en mano, la preparación de una PASTORAL.

Y yo me me pregunto, si el PASTOR, abandona a su grey, ¡que coño de PASTORAL!

A veces da la impresión que viven un mundo irreal.

Eran cultos, como corresponde a su condición de obispos ( creo que eran obispos) con lo cual se les suponen lecturas de Santo Tomás de Aquino que sentó el concepto de Patria como bien moral.

Parece que ahora están todos un poco dispersos, temerosos y excesivamente conciliadores y lo de Tomás de Aquino, pues ya lo iremos viendo….

Pero el segundo vídeo, que me ha dejado estupefacto, es el que tiene como elemento protagónico, como diría un locutor hispano, a un obispo que parece ser el portavoz de la Conferencia Espiscopal.

Hombre de mediana edad, un poco fondón y con el pelo a navaja. Que digo yo, que entre tonsura y navaja, debe haber una línea roja, ahora que se habla tanto de líneas rojas.

Ha dicho nuestro elemento protagónico que la Conferencia Episcopal se lava las manos en lo referente a la Basílica del Valle de los Caídos y que esa es cuestión a dilucidar entre el Gobierno y los monjes.

Con un par.

Que la Conferencia Episcopal no es una SUPERESTRUCTURA entre la Santa Sede y los obispos y que es algo así como un observatorio, un elemento coordinador y de ayuda a los obispos.

Como el que tiene un tío en la Habana.

No sé por qué motivo releí una vez más la voladura de la Cámara Santa de Oviedo en Octubre del 34,donde milagrosamente se salvó el Santo Sudario, que cubrió la faz de Cristo.

A veces la mente juega malas pasadas, aquí solo se trata de RESIGNIFICAR la Basílica y luego con la Cruz, ya vamos hablando.

Termino y, ustedes perdonen, con una recomendación de mi nieta, que dice que hay otro sinónimo de reuniones como las expuestas en el título, pero que no se me ocurra escribirla.

Chill. ¿Ustedes saben de qué va?

Felipe García Casal . Coronel ( R )

Un comentario en “Sesión vermouth, tea party o tardeo de los señores obispos.

  1. Lo he dicho muchas veces, pero lo seguiré diciendo hasta que alguien se lo explique a los obispos españoles y a S.S. el Papa.

    Resignificar el Valle de los Caídos es una profanación más abyecta que su destrucción.

    Es como “resignificar” el Coliseo de Roma para dedicarlo a los emperadores romanos que decretaron las persecuciones de los Cristianos, “decorando” el recinto con sus bustos y poniendo el de Nerón en en el lugar principal.

    O convertir la Basílica De San Pedro en un puticlub.

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